Argentina no está preparando un simple amistoso. Está organizando una despedida nacional. Lionel Messi jugará este martes 6 de octubre ante Benín, en el Estadio Monumental, su último partido con la Albiceleste, y la AFA convirtió la jornada en una celebración que comenzará horas antes del silbatazo inicial. Después de más de dos décadas con la camiseta número 10, Buenos Aires se prepara para una noche histórica.
La expectativa quedó reflejada desde la venta de entradas. Los boletos para el Monumental se agotaron en alrededor de una hora y media, dejando claro el tamaño del acontecimiento. Además, la AFA invitó a los futbolistas que conquistaron el Mundial de Qatar 2022 y a sus familias, para que Messi pueda compartir su último partido con buena parte del grupo con el que alcanzó la cima internacional.
Una despedida que comenzará lejos del estadio
La fiesta no estará limitada a Núñez. La AFA organizó el Fan Fest “Gracias, Leo” en el Campo de Deportes de la UBA, desde el mediodía hasta la medianoche. Habrá música, gastronomía, juegos y una pantalla gigante para seguir Argentina-Benín. Kapanga y La T y La M también formarán parte de una programación pensada para extender la despedida más allá del Monumental.
Dentro del plantel, el adiós comenzó antes. Messi volvió a entrenarse en Ezeiza y compartió un asado con compañeros y cuerpo técnico durante la concentración. Lionel Scaloni anticipó que espera una jornada profundamente emotiva y reconoció lo difícil que será reemplazar todo lo que el capitán transmite cuando entra a una cancha.
El Monumental tampoco fue elegido por casualidad. Messi vivió ahí algunas de sus noches más especiales con Argentina, incluido aquel triplete contra Bolivia tras conquistar la Copa América 2021. Ahora regresará por última vez vestido de celeste y blanco, en un escenario lleno y rodeado por compañeros que formaron parte de una generación marcada por la Copa América, la Finalissima y el Mundial.
El martes habrá un partido contra Benín, pero difícilmente el marcador sea lo primero que recuerde Argentina. La pelota será casi una excusa para decir gracias. Durante años, Messi persiguió títulos con su selección; esta vez no habrá una copa esperando al final, sino algo igual de poderoso: un país entero preparado para devolverle el aplauso.