¡Ni tan bueno, ni tan malos!

No es cegar el pasado, no es algo para atormentarse, cierto es, como muchos dicen un accidente de esos que suelen pasar en el futbol. Chivas tuvo claroscuros en el juego ante Tigres, el cuadro felino que tuvo autoridad después de haber sufrido de forma importante.

La figura de Nahuel Guzmán fue extraordinaria, el fallar le costó a Chivas, el partido era trascendental para saber de qué está hecho el equipo después de siete juegos sin conocer la derrota, tuvo un golpe de realidad, pero necesario.

Chivas no es malo como lo indica el marcador, tampoco es para ponerlo entre los favoritos para el título, fue el primer sinodal en la recta final, cierto es, hubo un cumulo de errores, desatenciones de la que era la mejor defensiva del torneo.

Ricardo Cadena tuvo algunos cambios en el once inicial, cambios que quizá solamente el los entendió, mucha llegada, mucho acercamiento, pero no pudieron.

La derrota duele por dos cosas, la primera por la derrota tan abultada, la segunda en el previo a la contienda más importante, el Clásico Nacional ante América, el líder y que está invicto. Un partido sumamente trascendental para las aspiraciones de estar en lo más alto en la tabla.

No todo lo que es oro brilla, Chivas no era el mejor con los siete partidos sin perder, pero tampoco son el peor equipo de la Liga MX, es un equipo regular, pero cierto es, no son candidatos para ser campeones.

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