Los aficionados están con el ánimo a tope, la selección mexicana comienza a ilusionar a toda una nación; sin embargo, hay que mantener los pies sobre la tierra. Como aquella frase cliché: ‘Vamos partido a partido’. El equipo mexicano no juega un fútbol espectacular que haga que los rivales tiemblen, pero están sacando los resultados, y eso a los fanáticos es lo que más les importa.
El hype está a tope con todos, el paso perfecto hace que la ilusión de ver al equipo mexicano el próximo 19 de julio en Nueva Jersey crezca conforme pasan los partidos, pero tomemos en cuenta que el Mundial comienza a partir del martes 30 de junio; el juego de dieciseisavos será el primer encuentro serio que tengan en este campeonato mundial.

Cada quien desde su trinchera: los aficionados tienen todo el derecho de celebrar, de festejar, de estar felices por cada triunfo de México; los futbolistas deben disociarse de todo lo que pasa en el entorno, que se concentren en el trabajo en cancha, que sean mesurados, porque en caso de contagiarse podría afectar el hecho de en algún momento confiarse y ahí fallar, cosa que nadie que confía en esta selección quiere que pase.
Pero la realidad es esta: México NO está para ser campeón del mundo; el nivel no está por encima de selecciones como Países Bajos, Francia y hasta Inglaterra, que han demostrado buen nivel en este torneo. México está trascendiendo por ser local, por ‘huevos’ y por motivación colectiva.
En conclusión: México no llegará a la final; si fuera por apoyo y hype, el Tricolor desde ya está en la final, pero en cuanto a desempeño aún queda mucho, muuuucho por mejorar. El camino es aún largo, viene lo más complicado en donde vamos a ver: ¿y si sí?
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