Kimi Antonelli ganó la carrera que necesitaba, pero el campeonato tuvo que esperar. El italiano conquistó el Gran Premio de Estados Unidos este domingo 25 de octubre, aunque no consiguió asegurar su primer título mundial. George Russell terminó octavo y Lewis Hamilton cuarto: dos posiciones que mantuvieron abierta la lucha y trasladaron la siguiente oportunidad de coronación al Gran Premio de México.
El piloto de Mercedes salió desde la pole position en el Circuito de las Américas con una misión clara: ganar y esperar que sus rivales quedaran suficientemente atrás. Llegaba con 340 puntos, una ventaja de 102 sobre Russell y de 111 frente a Hamilton. Su posición era privilegiada, pero todavía necesitaba una combinación de resultados para convertir Austin en escenario de su consagración.
La cuenta exigía que Russell terminara noveno o peor y Hamilton quinto o más atrás. Antonelli cumplió su parte al imponerse después de 56 vueltas, pero sus perseguidores evitaron caer por debajo de esos límites. El triunfo amplió su ventaja sin cerrar matemáticamente el campeonato, una diferencia decisiva entre celebrar otra victoria y levantar por primera vez el trofeo mundial.
En pista, Antonelli sostuvo una actuación dominante y cruzó la meta con 13.078 segundos sobre Charles Leclerc. Max Verstappen completó el podio, mientras Hamilton quedó inmediatamente detrás. La batalla entre los perseguidores aportó tensión al cierre: Leclerc adelantó al neerlandés en la parte final y el británico superó a Lando Norris para conservar sus posibilidades matemáticas de título.
Russell también logró mantener viva su candidatura desde el octavo puesto, pese a recibir una penalización de cinco segundos por obtener ventaja fuera de pista. Ni ese contratiempo ni la presión del campeonato cambiaron el desenlace que Antonelli necesitaba evitar. El italiano dominó al frente, pero las posiciones de sus adversarios impidieron que la celebración tuviera alcance definitivo.
La atención pasa ahora a México, donde Antonelli tendrá otra oportunidad de convertirse en el campeón más joven de la Fórmula 1. Sebastian Vettel conserva esa marca desde 2010, cuando se coronó con 23 años. Austin dejó al italiano más cerca de superarlo, aunque todavía deberá completar el trabajo.