En medio de uno de los momentos más complejos del torneo, Cruz Azul vuelve a mirar hacia adentro en busca de soluciones. La crisis deportiva que atraviesa el equipo en el Clausura 2026 ha abierto la puerta a una alternativa recurrente en instituciones de peso: apostar por perfiles formados en casa. En ese escenario, el nombre de Joel Huiqui ha comenzado a tomar fuerza como posible director técnico interino, una figura que conoce la estructura del club y ha estado presente en etapas de transición.
No sería la primera vez que Huiqui asume un rol de emergencia. El exdefensor ya tuvo una experiencia similar junto a Vicente Sánchez, cuando ambos tomaron las riendas del equipo tras la salida de Martín Anselmi en el Clausura 2025, logrando un empate 1-1 ante Puebla. Además, su trayectoria como auxiliar técnico lo ha llevado a formar parte de procesos encabezados por Joaquín Moreno y el propio Sánchez, consolidándose como un hombre de confianza dentro de la institución en momentos de incertidumbre.
Esa cercanía con el vestidor y el conocimiento del entorno celeste han sido factores que impulsan su candidatura. En contextos de presión, contar con perfiles que entiendan la identidad del club suele ser un recurso valioso. Huiqui representa esa figura que puede ofrecer estabilidad inmediata, al menos en lo emocional, en un plantel golpeado por los resultados y la falta de funcionamiento colectivo.
Los números de Joel Huiqui en la U-21
Sin embargo, el principal cuestionamiento no pasa por su historia, sino por su presente. Actualmente al frente de la categoría Sub-21 de Cruz Azul, sus números distan de ser alentadores. El equipo se ubica en la posición 16 con apenas 18 puntos, quedando fuera de la liguilla, un resultado atípico para una institución que históricamente ha sido competitiva en fuerzas básicas. Las deficiencias tanto en defensa como en generación ofensiva reflejan un rendimiento irregular que inevitablemente genera dudas sobre su capacidad para dar el salto al primer equipo.
En un club donde la exigencia es permanente, la decisión no puede basarse únicamente en la identidad o el sentido de pertenencia. Huiqui encarna hoy una apuesta arriesgada: un perfil que conoce la casa, pero que no llega respaldado por resultados recientes. En plena crisis, Cruz Azul se enfrenta a una disyuntiva compleja, donde elegir con el corazón podría no ser suficiente en un entorno donde los números marcan la pauta.