En el momento más determinante del torneo, Cruz Azul recibió una noticia que cambia por completo su panorama rumbo a la Liguilla del Clausura 2026: el regreso de Jesús Orozco Chiquete. El defensor central superó su proceso de rehabilitación, recibió el alta médica y ya entrena con normalidad en La Noria, convirtiéndose en un “refuerzo” inesperado para el cierre del campeonato.
El camino de recuperación no fue sencillo. La lesión se remonta a diciembre de 2025, durante las semifinales ante Tigres UANL, cuando sufrió una luxación de tobillo con daño ligamentario que requirió intervención quirúrgica y lo alejó de las canchas por casi seis meses. Este contratiempo no solo frenó su consolidación con el equipo, sino que también lo dejó fuera de la pelea por un lugar en la Selección Mexicana de cara al Mundial.
Sin embargo, su evolución superó los tiempos previstos y hoy se perfila como una pieza clave para el cierre del torneo. El cuerpo técnico encabezado por Joel Huiqui contempla seriamente su inclusión inmediata en el once titular, incluso para el duelo de ida de los Cuartos de Final frente a Atlas en el Estadio Jalisco.
La posible titularidad de Orozco implicaría ajustes importantes en la zaga, incluyendo la salida de Gonzalo Piovi del once inicial. Más allá del riesgo que representa su regreso tras una lesión de largo plazo, su presencia aporta liderazgo, lectura táctica y salida de balón, elementos que Cruz Azul necesita en una fase donde el margen de error es mínimo.
Con este movimiento, La Máquina suma jerarquía en el momento más exigente del campeonato. La afición celeste encuentra motivos para ilusionarse, confiando en que el regreso de uno de sus pilares defensivos pueda ser determinante en la búsqueda del título.