El proyecto deportivo de Cruz Azul atraviesa un momento límite. Tras la eliminación en la Concacaf Champions Cup 2026, la exigencia interna ha escalado al máximo y el margen de error prácticamente ha desaparecido. La consigna es clara: conquistar el título del Clausura 2026 Liga MX o asumir las consecuencias. El primer señalado es Nicolás Larcamón, quien tendría un ultimátum directo sobre su continuidad.
Sin embargo, el foco de presión no recae únicamente en el banquillo. De acuerdo con versiones cercanas al club, la dirigencia encabezada por Víctor Velázquez también contempla cambios estructurales en caso de no conseguir títulos. En ese escenario, Iván Alonso sería uno de los principales afectados, pese a haber liderado la planificación deportiva y la conformación del plantel en los últimos torneos.
La postura dentro de la institución es contundente: la inversión realizada y la calidad del plantel obligan a resultados inmediatos. El discurso interno apunta a que no habrá margen para procesos prolongados sin éxitos tangibles, lo que coloca a toda la estructura deportiva bajo evaluación. La posibilidad de una reestructuración total no está descartada, en un contexto donde la presión institucional y mediática va en aumento.
En medio de este escenario, Ricardo Peláez salió en defensa de Iván Alonso, señalando que el director deportivo no ha contado con plena autonomía en decisiones clave, como la elección del cuerpo técnico. Para Peláez, el club debe definir un modelo claro: otorgar control total al directivo y exigir resultados, o asumir colectivamente la responsabilidad. Mientras tanto, en La Noria el mensaje es inequívoco: sin título, el proyecto actual podría llegar a su fin.