La selección italiana atraviesa una crisis institucional sin precedentes. Apenas diecisiete días después de asumir sus cargos, Paolo Maldini y Leonardo presentaron su renuncia como director técnico y asesor de la FIGC, respectivamente. La decisión se produjo tras el rechazo del presidente Giovanni Malagò a nombrar a Andrea Pirlo como nuevo seleccionador nacional, lo que detonó un cortocircuito en la cúpula federativa.
El detonante: el veto a Pirlo
El plan de Maldini y Leonardo giraba en torno a la llegada de Andrea Pirlo, considerado la pieza central de un proyecto de renovación. Sin embargo, la federación frenó su nombramiento debido a la polémica por su papel como embajador de la casa de apuestas rusa Fonbet, lo que generó presión política y mediática. Malagò se opuso tajantemente a su designación, lo que dejó sin sustento el proyecto impulsado por Maldini.
🚨🇮🇹 Paolo Maldini and Leonardo RESIGN from their roles as Italy Federation technical director and advisor.
— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) July 27, 2026
Decision to leave the project just 10 days after joining due to president Malagò being against appointing Andrea Pirlo as new head coach for Italian national team.
The… pic.twitter.com/UYEtFJCjRw
La negativa del presidente provocó la dimisión inmediata de Maldini y Leonardo, quienes habían asumido con la misión de reconstruir el futbol italiano tras la eliminación en el Mundial 2026. Ambos defendían un modelo basado en técnicos jóvenes y con identidad italiana, pero la federación busca perfiles más experimentados como Antonio Conte o Roberto Mancini, lo que generó un choque de visiones irreconciliable.
La salida de Maldini y Leonardo deja a la FIGC sin liderazgo técnico en un momento crítico. La federación ya contempla a Giorgio Chiellini como posible sucesor en la dirección deportiva, aunque su perfil representaría un giro abrupto respecto al plan inicial. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, calificó la situación como “una mala figura” para Italia, mientras que Malagò responsabilizó a quienes impulsaron la candidatura de Pirlo por el “error estratégico”.
