El ambiente entre la afición mexicana luce tenso, incluso pesimista. La victoria de México por 2-0 sobre Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial dejó, de alguna manera, un sabor amargo.
«Me gasté 100 mil pesos para venir a ver a estos imbéciles, que no juegan a nada», me dijo un aficionado de la Selección Mexicana, completamente ebrio, mientras me sujetaba del brazo para intentar bajar las interminables rampas del Estadio Ciudad de México.
El estadio estuvo completamente lleno, con más de 80 mil aficionados en las tribunas. Todo comenzó como una fiesta después de que Julián Quiñones abriera el marcador en los primeros minutos, pero tanto el partido como el funcionamiento del equipo de Javier Aguirre fueron cayendo poco a poco en un bache… y con ellos también el ánimo de la gente.
México incluso llegó a jugar con dos hombres más que los Bafana Bafana durante parte del encuentro y, aun así, lo único que pudo reflejar esa superioridad fue un 2-0.
Más tarde, en Guadalajara, Corea del Sur derrotó 2-1 a la República Checa, consiguiendo justo el resultado que México esperaba evitar. Los asiáticos no le hicieron ningún favor al Tri.
Este jueves se espera la presencia de más de 20 mil aficionados surcoreanos en el Estadio Guadalajara para el segundo partido de su selección en la Copa del Mundo 2026.
Curiosamente, a pesar de que este es el tercer Mundial organizado por México, será la primera vez que la Selección Mexicana dispute un partido mundialista en Guadalajara. Y lo hará frente a un equipo que jugará por segunda ocasión en el mismo estadio, un lugar que los coreanos ya aseguran sentir como su casa.
Corea del Sur estableció su campamento base en Guadalajara y no parece intimidarse por enfrentar al anfitrión. De hecho, ya empezaron a comportarse como si fueran los locales.

Habrá muchos nervios en un estadio con capacidad para alrededor de 46 mil espectadores. Y no es para menos. El ganador de este encuentro quedará prácticamente encaminado para terminar como líder del Grupo A.
Si el partido termina empatado, México seguirá en la cima de la clasificación. Sin embargo, Corea del Sur cerrará la fase de grupos ante Sudáfrica el 24 de junio, mientras que el Tri enfrentará a la República Checa, un equipo que probablemente derrote a los africanos este jueves en Atlanta y apriete aún más el grupo.
Si eso ocurre, toda la presión caerá sobre México.
El martes, los medios de comunicación tuvimos acceso a los primeros 15 minutos del entrenamiento de la Selección Mexicana. Y, si les soy sincero, el equipo transmitía tranquilidad. Se reían. Bromeaban. Su lenguaje corporal no era el de una selección que está por disputar uno de los partidos más importantes del torneo frente a su propia gente.
Se veían tranquilos.
Confiados.
¿Lo demostrarán sobre la cancha este jueves?
¿O quizá deberíamos confiar un poco más en el trabajo que está realizando Javier Aguirre?

Ese mismo martes, México viajó a Guadalajara, donde fue recibido con fuegos artificiales, música, tambores y cientos de aficionados que se dieron cita en el hotel de concentración, en la «Perla Tapatía», como se conoce a la capital de Jalisco.
La afición tiene que hacerse sentir y enviarle un mensaje claro a Corea del Sur: que el verdadero dueño de esta casa ya llegó para reclamar lo que le pertenece.
En la previa del partido, el mediocampista Luis Romo generó polémica con declaraciones que muchos aficionados consideraron demasiado tibias, alimentando todavía más la incertidumbre que rodea a la Selección Mexicana.
«No es que nos dé igual, pero no estamos presionados por ganar. Tenemos que disfrutarlo, prepararnos bien y mejorar nuestro rendimiento. Tampoco podemos obligarnos o meternos presión para ganar. Tenemos que ir paso a paso y a eso estamos comprometidos.»
Las palabras de Romo fueron duramente criticadas por la afición, que esperaba un mensaje mucho más ambicioso antes de lo que probablemente sea el partido más importante de México en la fase de grupos.

Después agregó:
«Tenemos que mejorar nuestro rendimiento. El objetivo es ganar, pero si no ganamos, no se acaba el mundo.»
Para el partido del jueves, Javier Aguirre tiene previsto realizar algunos cambios.
Aunque México ganó en su debut mundialista, no es ningún secreto que el entrenador terminó inconforme. De hecho, acabó el partido con más dudas que certezas.
«No me gustó el funcionamiento. No está mal empezar con el pie derecho el debut del Mundial, pero el rendimiento no fue el adecuado. En el primer tiempo nos faltó otro gol; incluso pegamos un balón en el poste. En el segundo tiempo, después del 2-0, nos relajamos. Con la gente fresca que entró también nos faltó otro gol, pero simplemente no se pudo», declaró Aguirre tras vencer a Sudáfrica.
El único cambio asegurado será el regreso de Edson Álvarez al once inicial, luego de la suspensión del defensa central César Montes por su expulsión.
Además, diversos reportes apuntan a que Jorge Sánchez, lateral derecho del PAOK de Grecia, reemplazará a Israel Reyes. Sánchez ofrece mayor velocidad y aporta mucho más al ataque, aunque sus deficiencias defensivas siguen siendo una preocupación.
Y muy probablemente le tocará marcar a Heung-min Son.
Buena suerte con eso.
Otra de las grandes dudas de Aguirre pasa por decidir si volverá a darle la titularidad a Brian Gutiérrez, exjugador del Chicago Fire y actual futbolista de Chivas, o si apostará por Gilberto Mora, la joya mexicana y el jugador más joven de todo el Mundial.
En las últimas horas trascendió el interés de clubes franceses por fichar a Gutiérrez, por lo que su actuación en esta Copa del Mundo podría ser determinante para su futuro.
En el ataque, todo apunta a que repetirán Julián Quiñones y Raúl Jiménez, los autores de los goles frente a Sudáfrica.
Del lado de Corea del Sur no se esperan demasiadas modificaciones.
Su columna vertebral seguirá encabezada por Kim Min-jae, defensor del Bayern Múnich; Lee Kang-in, mediocampista del Paris Saint-Germain; y la gran estrella del equipo, Heung-min Son, actualmente jugador del LAFC.
Solo esos tres nombres bastan para incomodar a cualquier rival.
Hoy por hoy, México no tiene un solo futbolista militando en gigantes europeos como el Bayern Múnich o el PSG. El resto del plantel surcoreano juega en ligas europeas de menor perfil o en la K League, pero esas tres figuras son suficientes para imponer respeto.
México y Corea del Sur se enfrentaron el año pasado en un partido amistoso que terminó 2-2, aunque los asiáticos estuvieron muy cerca de quedarse con la victoria.
Santiago Giménez rescató al Tri con un gol al minuto 90+4, evitando una derrota que habría dejado muy malas sensaciones.
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