La remontada milagrosa no alcanzó. Después de verse abajo 2-0 en menos de dos minutos, la Selección Mexicana terminó cayendo 3-2 ante Inglaterra y quedó eliminada de la Copa del Mundo en los Octavos de Final.
El Tri sufrió su primera derrota en 10 partidos disputados en el Estadio Ciudad de México durante Mundiales, y vaya que fue una de esas que duelen. Jude Bellingham, elegido como el hombre del partido con un doblete, y Harry Kane sellaron el boleto de los ingleses a los Cuartos de Final, donde enfrentarán a Noruega en Miami. Por México marcaron Julián Quiñones y Raúl Jiménez.
Así terminó un Mundial inolvidable para la Selección Mexicana, que volvió a ilusionar a todo un país, aunque al final el sueño se quedó corto.
La jornada comenzó con un retraso de una hora debido a una tormenta eléctrica sobre el Estadio Ciudad de México. Ni siquiera eso apagó el ambiente. Las canciones Wonderwall y Don’t Stop Me Now fueron recibidas con una lluvia de abucheos por parte de la afición mexicana, que desde el calentamiento dejó claro que esa noche no pensaba regalarle absolutamente nada a Inglaterra.
La atmósfera era impresionante. Un Estadio Ciudad de México completamente lleno vibraba con un constante «¿Y si sí?» que inmediatamente era respondido por un ensordecedor «¡Sí se puede!».
Javier Aguirre repitió el once que derrotó a Ecuador. Raúl Rangel estuvo en la portería; Jesús Gallardo y Jorge Sánchez ocuparon las laterales; Johan Vásquez y César Montes formaron la pareja de centrales. En el mediocampo aparecieron Gilberto Mora, Erik Lira y Luis Romo, mientras que el ataque estuvo conformado por Roberto Alvarado, Raúl Jiménez y Julián Quiñones, líder goleador del Tri en el torneo.
Thomas Tuchel respondió con Jordan Pickford; Nico O’Reilly, Marc Guehi, Ezri Konsa, Jarell Quansah; Declan Rice, Elliot Anderson; Anthony Gordon, Jude Bellingham, Bukayo Saka y Harry Kane.
La primera gran oportunidad llegó al minuto 15. Raúl Jiménez conectó un cabezazo extraordinario, pero Jordan Pickford respondió con una atajada todavía mejor para evitar el primero de México.

El Tri arrancó exactamente como lo había hecho ante Ecuador: presionando alto, intentando asfixiar al rival y aprovechando la altura de la Ciudad de México. El problema era que enfrente ya no estaba Ecuador, sino una Inglaterra que, conforme avanzaban los minutos, comenzó a adueñarse del balón y a equilibrar el partido.
Al 26, Anthony Gordon, flamante fichaje del Barcelona, lanzó el primer aviso serio de los ingleses con un disparo cruzado que Raúl Rangel desvió de gran manera.
La altitud también empezó a hacer de las suyas. Apenas al minuto 30, Thomas Tuchel ya había mandado a calentar prácticamente a toda su banca. Los 2,240 metros sobre el nivel del mar empezaban a pasar factura a un equipo inglés que apenas unos días antes había derrotado 2-1 a Congo.
Sin embargo, cuando mejor parecía acomodado México, llegó el balde de agua helada.
Al minuto 36, Bukayo Saka envió un centro desde la derecha y Jude Bellingham apareció completamente solo para conectar de cabeza y poner el 1-0.
Y antes de que el estadio terminara de procesarlo… volvió a caer otro golpe.
Apenas un minuto después, Bellingham aprovechó otra desatención defensiva para firmar su doblete y colocar el 2-0. Lo increíble era que México había sido superior durante buena parte del encuentro, pero dos errores bastaron para que Inglaterra prácticamente hipotecara el partido.
El Tri todavía tenía algo que decir.
Al minuto 42, tras un tiro de esquina y una serie interminable de rebotes, Julián Quiñones empujó el balón al fondo de la red para descontar y hacer estallar el Estadio Ciudad de México. México volvía a respirar.
Con ese tanto, Quiñones igualó a Javier Hernández y Luis Hernández como máximos goleadores de México en la historia de los Mundiales, con cuatro anotaciones.
El cierre del primer tiempo fue completamente mexicano. Al 45, Raúl Jiménez sacó un zurdazo que pasó rozando el poste. Ya en el agregado, al 45+3, volvió a ganar por arriba, pero otra vez apareció un gigantesco Pickford para salvar a Inglaterra.
Para el complemento, Aguirre envió al campo a Edson Álvarez en lugar de César Montes, quien arrastraba molestias musculares.
Pero Inglaterra estuvo cerca de ampliar la ventaja apenas al 49, cuando Nico O’Reilly estrelló un disparo en el poste.
La historia dio un giro al minuto 53.
Jarell Quansah entró con una plancha sobre la espinilla de Jesús Gallardo. Inicialmente la jugada pasó desapercibida, pero tras la revisión en el VAR, el árbitro Alireza Faghani cambió su decisión y mostró la tarjeta roja directa.
México jugaría prácticamente todo el segundo tiempo con un hombre más.
Tuchel reaccionó sacrificando a Bukayo Saka para darle ingreso a John Stones y recomponer su defensa.
Parecía el momento perfecto para el asedio mexicano.
Pero entonces apareció el error que nadie esperaba.
Al minuto 57, Raúl Rangel salió tarde y terminó derribando a Anthony Gordon dentro del área. Todo nació de un centro que Edson Álvarez no logró despejar y que terminó rebotando en Harry Kane antes de provocar el penal.
El propio Kane tomó el balón y no perdonó. Inglaterra se ponía 3-1 justo cuando México comenzaba a aprovechar la superioridad numérica.
Aguirre respondió de inmediato. Sacó a Gilberto Mora y Luis Romo para dar entrada a Brian Gutiérrez y Santiago Giménez.
La recompensa llegó al 67.
Harry Kane pasó de héroe a villano al cometer penal sobre Brian Gutiérrez. El árbitro dejó seguir la jugada, pero el VAR volvió a intervenir y, tras revisar la acción en el monitor, señaló la pena máxima.
Raúl Jiménez tomó la responsabilidad.
Y ahora sí…
¡GOOOOOOOOOOOL DE MÉXICO!
El delantero firmó su tercer tanto del Mundial y acercó al Tri 3-2, desatando una nueva explosión en un Estadio Ciudad de México que se negaba a aceptar la eliminación.
Con poco más de diez minutos por disputar, Aguirre se fue con todo. Sacó a Jorge Sánchez para darle ingreso a Álvaro Fidalgo y modificar el esquema a una línea de tres defensores. Más tarde también retiró a Julián Quiñones para enviar a Guillermo Martínez.
Los últimos minutos fueron un auténtico asedio. Inglaterra terminó defendiendo con sus 10 jugadores de campo prácticamente metidos dentro de su propia área, mientras México empujaba más con el corazón que con las piernas.
El árbitro agregó 11 minutos.
Todavía hubo tiempo para un último golpe.
Santiago Giménez sufrió una aparente lesión grave en el tobillo tras una acción fortuita y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla.
Fue la última imagen del partido.
El silbatazo final terminó por apagar el sueño. México luchó, remontó cuando parecía imposible, volvió a ilusionar a todo un país… pero esta vez el milagro decidió tomarse la noche libre.