Liverpool convierte Anfield en un juicio al City

Anfield convirtió un partido de Premier League en algo parecido a un juicio público. Antes del Liverpool vs Manchester City, los alrededores del estadio se llenaron de bufandas, camisetas y pancartas con una palabra repetida: “Cheats”. Era el primer encuentro de los Citizens desde que una comisión independiente los declaró culpables de 114 infracciones financieras. 

La protesta comenzó fuera del estadio. Puestos de souvenirs vendían artículos con mensajes como “Shamchester City” y “Guilty 114 Charges”, mientras algunos diseños mostraban a figuras del club vestidos como prisioneros. Liverpool también preparó un recibimiento con bengalas y cánticos, aunque el autobús visitante tomó una ruta alternativa para evitar la zona donde se concentraban los aficionados. 

Las pancartas llevaron la polémica hasta las gradas

Dentro de Anfield, el tono subió todavía más. Apareció una pancarta con la frase “A generation of supporters cheated”y otras tachaban trofeos conquistados por el City. También hubo referencias a Oasis, banda ligada a Manchester: “All of your stars are fading away” y una adaptación de Wonderwall para acusar al club de haber “robado” a sus rivales. 

La cifra 114 estuvo por todas partes: globos, carteles y diseños preparados para recordar el fallo. La Premier League informó que la comisión encontró al City culpable de graves incumplimientos entre 2009 y 2018, incluidos acuerdos comerciales simulados para inflar ingresos y reducir costos. El organismo también señaló fallas de cooperación. Manchester City rechaza las conclusiones y presentó una apelación. 

City llegó a Anfield en medio del ruido

Liverpool fue uno de los clubes que peleó directamente contra el City por títulos durante varios años, incluida la temporada 2013-14, cuando terminó segundo. Por eso, para parte de la afición local, las pancartas no fueron solo una burla: también reflejaron la sensación de que aquellas carreras por el campeonato deben revisarse bajo otra mirada. 

La sanción todavía no está definida y el proceso de apelación continúa. Pero este domingo ocurrió algo que ya no depende de tribunales: la polémica salió de los documentos y llegó al estadio. Antes de que rodara el balón, Anfield ya había dictado su propio veredicto desde las gradas. 

Total
0
Shares
Previous Article

Verstappen gana Singapur y rompe su maldición

Next Article

Messi pone a Gilberto Mora entre futuras superestrellas

Related Posts