-Columna invitada – Javier Rojas
Nunca, ni en la época oscura de los «cachirules», los directivos de la Federación Mexicana de Futbol habían sufrido un repudio tal y como lo viven hoy a causa de la desaparición del ascenso y descenso por méritos deportivos en las categorías más importantes del balompié profesional de nuestro país.
Lo peor es que parece tenerles sin cuidado. El rechazo casi unánime lo sintieron al publicar el reglamento de competencia de la Liga para esta temporada, en el que quedó escrita de forma oficial la desafortunada medida y lo elevaron este Jueves 20 de Agosto al dar a conocer su nuevo modelo deportivo, por la forma y por el fondo.
Primero aparecieron en un burdo video institucional Ivar Sisniega, Presidente de la FMF y Francisco Iturbide, máximo responsable de la Liga, explicando el proyecto. Con cero credibilidad, después de tantos videos hechos desde la gestión de Juan Carlos Rodríguez en los que se ofrecían utopías como el Consejo de Expertos, un grupo de ex técnicos de la Selección Nacional y figuras del futbol internacional que aportarían ideas para el manejo de la Selección, una ocurrencia que vivió solo un día. Uno de tantos ejemplos.
Después apareció Francisco Iturbide, titubeante, nervioso y hasta temeroso del Director de Comunicación, Isidro Chávez, ante los cuestionamientos de los reporteros. Dejando las mismas dudas sobre cómo funcionará este plan y sobre todo cómo intervendrán los Clubes de la Primera División porque al anunciar la creación de Copas entre diferentes divisiones no se aceptó ni rechazó una Copa en la que se enfrentaran los 18 equipos de la Liga MX, con los 16 de Expansión y los más destacados de la Segunda División, un ejercicio que sería interesante, que le daría motivación y exposición a más equipos y jugadores y que no pone en riesgo lo que tanto cuidan, el valor económico de las franquicias en Primera.
Lo dejaron en el limbo pero sabemos que no sucederá, no lo tienen en mente. De la misma manera que lo han hecho durante todos estos años sin premios ni castigos deportivos para los mejores y peores equipos.
El repudio se ha elevado tanto que personajes muy importantes de ámbitos ajenos al deporte se han involucrado, conscientes del daño que se está haciendo al pasatiempo más popular de nuestro país y eso quizá no lo esperaban. Ellos pueden exponer la problemática en foros con mayor autoridad que los organismos deportivos y esa es una situación que definitivamente desearían evitar los dirigentes y propietarios de los Clubes.
Por ahora el aficionado sólo puede mostrar su enérgica desaprobación pero tampoco abandonará a sus equipos y a su deporte favorito porque son de su propiedad, aunque sea de forma sentimental, en sentido figurado. Y después esperar a que un día recuperemos la justicia deportiva que pueda elevar el nivel competitivo de nuestras divisiones más importantes, que obligue a los Clubes a desarrollar mejores proyectos, a formar y contratar mejores jugadores.
Los dueños de los equipos son grandes empresarios pero que lamentablemente están obsesionados por alcanzar los valores que tienen hoy las franquicias de la MLS, que con menos historia y popularidad son más caras que las nuestras. Por ello han copiado su sistema de competencia, olvidando las diferencias en la economía de uno y otro país, en los jugadores que contratan allá y acá y sobre todo han ignorado el significado social que tiene el futbol en cada nación. No es lo mismo.