Antes de anunciar el regreso del campeón, Joel Huiqui movió sus piezas. Cruz Azul necesitaba una respuesta y la encontró con un contundente 5-0 sobre Juárez. Después, frente a los micrófonos, el entrenador resumió la noche con una frase que recuperó la ilusión celeste: “El campeón está de regreso”.
La declaración llegó después de un partido que cambió las sensaciones alrededor de La Máquina. El equipo volvió a ganar en el Apertura 2026 y lo hizo con una alineación distinta. La conferencia tuvo así dos protagonistas inseparables: la goleada que devolvió tranquilidad y las decisiones que modificaron el rostro del conjunto cementero desde el arranque.
El movimiento más llamativo estuvo bajo los tres postes. Andrés Gudiño recibió la titularidad y Kevin Mier quedó fuera del once inicial. También apareció una defensa renovada, con Alan Montes entre los elegidos, mientras Jesús Orozco Chiquete perdió su lugar. Alan Mozo y Andrés Montaño completaron parte de las novedades que marcaron la apuesta del entrenador.
La respuesta de esas incorporaciones fue inmediata. Montaño abrió el marcador y posteriormente participó en la construcción del tercer gol, anotado por Omar Campos. Mozo, por su parte, asistió a Charly Rodríguez para ampliar la ventaja. Las modificaciones tuvieron efectos concretos sobre el desarrollo del encuentro: los futbolistas que recibieron la oportunidad ayudaron a encaminar el resultado.
Con el partido controlado, Huiqui también recurrió al banquillo. Agustín Palavecino marcó el cuarto y Rogelio González completó la goleada, en una noche que permitió repartir minutos y conservar la portería invicta. El cero de Gudiño acompañó la contundencia ofensiva y ofreció una imagen diferente a la de los encuentros recientes, cuando Cruz Azul había concedido demasiado.
La frase sobre el campeón encontró respaldo en el marcador, aunque el siguiente paso será sostener esa respuesta. Juárez permitió una recuperación contundente; los próximos compromisos ante Pachuca y Querétaro exigirán continuidad. Por ahora, Huiqui terminó con argumentos para defender su apuesta: cambió nombres, obtuvo respuestas y recuperó una victoria necesaria. La Máquina volvió a celebrar y su entrenador convirtió el resultado en un mensaje de confianza para la afición que esperaba volver a ilusionarse.