Egipto consiguió su boleto a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, aunque lo hizo con muchísimo sufrimiento. En un partido cargado de tensión, emociones y drama hasta el último segundo, los faraones empataron 1-1 frente a Irán y aseguraron el segundo lugar del Grupo G.
El encuentro tuvo absolutamente de todo: goles, un penal, intervenciones decisivas de ambos arqueros, un gol anulado en tiempo de compensación y hasta dos balones al travesaño que dejaron a Irán a centímetros de una victoria histórica.
Egipto golpeó primero
El partido arrancó con intensidad total y Egipto pegó muy temprano. Apenas al minuto cinco, Mahmoud Saber aprovechó una jugada iniciada por Mohamed Salah para sacar un remate seco que terminó venciendo a Alireza Beiranvand y abrió el marcador.
Ese gol le dio tranquilidad momentánea a los egipcios, que parecían controlar el encuentro durante los primeros minutos. Sin embargo, Irán reaccionó rápidamente y empezó a generar peligro cada vez con mayor frecuencia.
La presión iraní terminó dando resultado poco después.
Irán respondió con personalidad
Los Príncipes Persas no se desordenaron tras recibir el gol y siguieron insistiendo. Primero avisaron con un penal provocado por un grave error en la salida egipcia y luego comenzaron a encontrar espacios a espaldas de la defensa rival.
La recompensa llegó al minuto 14, cuando Ramin Rezaeian apareció tras un rebote del arquero para empujar el balón y firmar el empate.
A partir de ahí, el partido entró en una fase de ida y vuelta, con ambos equipos alternando momentos de dominio y dejando claro que cualquier detalle podía definirlo.

Marmoush cambió el ritmo
En la segunda mitad, Egipto encontró un impulso importante con el ingreso de Omar Marmoush. El atacante revolucionó el frente ofensivo con velocidad, desequilibrio y constantes desbordes por banda.
Cada vez que recibió el balón generó peligro y obligó a Irán a replegarse. Su presencia permitió que Egipto respirara cuando el partido comenzaba a inclinarse del lado iraní.
Aun así, el cierre sería completamente caótico.
Un final de locura
Los últimos minutos fueron de auténtico infarto. Irán adelantó líneas sabiendo que una victoria podía cambiarlo todo y comenzó a bombardear el área egipcia.
Primero llegó un disparo al travesaño que silenció el estadio. Después, en tiempo de compensación, Khalilzadeh encontró un rebote y marcó lo que parecía el gol del triunfo iraní.
La celebración duró muy poco. El VAR revisó la jugada y anuló el tanto por fuera de juego, desatando una locura total en el cierre.
Todavía hubo tiempo para más drama: en la última acción, un remate de pecho volvió a estrellarse en el travesaño.
Egipto celebra; Irán espera
Con el silbatazo final, Egipto pudo respirar. El empate fue suficiente para sellar su clasificación como segundo del Grupo G, beneficiado además por la goleada de Bélgica sobre Nueva Zelanda.
Irán, por su parte, se quedó con sensaciones encontradas. Estuvo a centímetros de ganar, pero terminó dependiendo de los resultados de la jornada siguiente para saber si avanza como uno de los mejores terceros.
Fue una noche cruel para los iraníes, pero también una prueba de carácter para un Egipto que, aunque sufrió más de la cuenta, sigue con vida en el Mundial.