La Selección Mexicana Sub-20 consiguió algo que no pudo lograr hace dos años: volver al futbol de los Juegos Olímpicos. El boleto a Los Ángeles 2028, obtenido después de alcanzar la final del Premundial Sub-20 de Concacaf, representa mucho más que una clasificación para Andrés Lillini, director de Selecciones Menores de México.
Desde que asumió el cargo en 2023, Lillini ha sido parte de un proceso que busca darle continuidad a las distintas categorías juveniles y, al mismo tiempo, preparar a los futbolistas que eventualmente tendrán que dar el salto a la Selección Mayor.
Por eso, el directivo consideró que la clasificación olímpica y el próximo Mundial Sub-20 son pasos importantes dentro de un proyecto que tiene una meta todavía más grande: que esta generación pueda tener incidencia en el futuro de la Selección Mexicana.

Dos años de trabajo que dieron resultados
Para Lillini, el boleto a los Juegos Olímpicos no puede analizarse únicamente a partir del resultado conseguido en el Premundial. Detrás de la clasificación existe un proceso que comenzó prácticamente dos años atrás y en el que han participado jugadores, entrenadores y distintos integrantes de las Selecciones Menores.
El argentino destacó especialmente la importancia de que todas las áreas involucradas trabajen bajo una misma línea. Desde su perspectiva, no basta con contar con futbolistas talentosos si el resto de la estructura no está preparada para acompañarlos en su desarrollo.
Ese trabajo permitió que México llegara a una instancia en la que tenía dos objetivos importantes por delante: asegurar su presencia en el Mundial Sub-20 de 2027 y conseguir el boleto a Los Ángeles 2028. Ambos fueron alcanzados.
México vuelve a los Juegos Olímpicos
La clasificación también tiene un significado especial para el futbol mexicano después de la ausencia en París 2024.
México volverá a disputar un torneo olímpico de futbol en Los Ángeles 2028, una competencia que históricamente ha representado una plataforma importante para los jóvenes jugadores del país.
Para Lillini, quedarse fuera de este tipo de torneos no era una opción por todo lo que representan para México. Ahora, el objetivo será aprovechar la oportunidad para que esta generación continúe compitiendo al máximo nivel durante los próximos años.
Una generación que puede mirar hacia 2030
Más allá de los Juegos Olímpicos, uno de los puntos más interesantes de las declaraciones de Lillini estuvo en el futuro de estos jugadores.
El director de Selecciones Menores considera que el trabajo realizado en las categorías juveniles debe servir para alimentar a la Selección Mayor. Por ello, el Mundial de 2030 aparece como un horizonte importante para una generación que ahora tendrá la oportunidad de disputar un Mundial Sub-20 y unos Juegos Olímpicos.
La intención no es solamente conseguir resultados en las categorías inferiores, sino generar futbolistas capaces de competir y posteriormente dar el salto al máximo nivel.
En ese sentido, el proceso de la Sub-20 puede convertirse en una pieza importante para la renovación de la Selección Mexicana durante los próximos años.
Lillini destaca el trabajo detrás de las selecciones menores
El argentino también aprovechó para valorar el trabajo que se ha realizado desde su llegada a la estructura de Selecciones Nacionales.
Durante este periodo, Lillini recordó los resultados obtenidos en diferentes categorías y señaló que uno de los principales motivos de satisfacción es haber encontrado un entorno profesional que le permitió desarrollar el proyecto junto a especialistas y distintos equipos de trabajo.
Para el directivo, los resultados actuales son consecuencia de la suma de esfuerzos y no únicamente del trabajo realizado por los jugadores que aparecen en la cancha.
La clasificación a los Juegos Olímpicos, entonces, representa también una validación del camino que se ha construido durante los últimos años en las categorías menores.
Competir todos los días, la filosofía de Lillini
Pero para Lillini el trabajo todavía está lejos de terminar. El argentino insistió en que la competencia debe formar parte de la mentalidad de los futbolistas desde las categorías juveniles.
No se trata únicamente de competir contra el rival durante un partido. También existe una competencia interna por ganarse un lugar, mejorar y mantenerse dentro de las convocatorias.
Esa exigencia, explicó, puede resultar desgastante para los jugadores, pero es precisamente la mentalidad que considera necesaria para formar futbolistas capaces de trascender.
México ya dio un paso importante al regresar a los Juegos Olímpicos y asegurar su presencia en el Mundial Sub-20. Ahora, el reto será mantener el proceso, desarrollar a esta generación y conseguir que los resultados de las categorías menores tengan un impacto real en la Selección Mayor.
Los Ángeles 2028 ya está en el horizonte, pero para Andrés Lillini el verdadero objetivo puede estar todavía más adelante: que los jugadores que hoy representan al Tri Sub-20 sean parte de la Selección Mexicana que busque competir en el Mundial de 2030.