El partido terminó con ocho goles, pero la discusión comenzó con una caída. América venció 5-3 a León en el Nou Camp, en una noche donde el VAR, los reclamos y la contundencia se repartieron el protagonismo. Las Águilas sobrevivieron a dos intentos de reacción y castigaron cada nueva esperanza esmeralda.
La primera sacudida llegó cuando Brian Rodríguez cayó dentro del área. El árbitro dejó seguir inicialmente, pero después revisó la acción y señaló penal. La decisión encendió el debate sobre el contacto defensivo
y la caída del uruguayo. Henry Martín tomó el balón y convirtió al minuto 24 para abrir el marcador.
León todavía procesaba ese golpe cuando apareció otra jugada discutida. Carlos Álvarez aprovechó un balón suelto dentro del área y firmó el segundo al 34. Los esmeraldas reclamaron una posible mano del español, pero la anotación subió al marcador. América se marchó al descanso con ventaja y los locales, con motivos para protestar.
La Fiera encontró aire al comenzar el complemento. Alfonso “Plátano” Alvarado cabeceó un tiro de esquina al minuto 53 y acercó a los suyos. El encuentro recuperó tensión, aunque la respuesta visitante tardó apenas cinco minutos: Érick Sánchez sacó un potente disparo para establecer el 1-3 y enfriar el intento de remontada.
El guion volvió a cambiar al 82. Tras varios rechazos, Iván Moreno encontró el balón fuera del área y soltó un derechazo que venció a Luis Malagón. El 2-3 devolvió incertidumbre al partido. León estaba otra vez a una anotación, pero sus espacios terminaron siendo una invitación para la velocidad del rival.
Óscar Perea respondió al 84: recibió un pase de Brian Rodríguez, ganó la carrera y definió cruzado para el cuarto americanista. Después, el propio uruguayo marcó el quinto al 90. Ismael Díaz puso el 3-5 definitivo en tiempo agregado, al 90+6, con un cabezazo que solamente alcanzó para recortar la diferencia.
América se llevó los puntos; León quedó con los reclamos y tres goles insuficientes. El penal abrió la controversia, pero la eficacia visitante escribió el desenlace de una noche imposible de resumir únicamente desde el silbato en el Bajío.