La FIFA firmó un contrato de arrendamiento por siete años y siete meses, alcanzando un valor cercano a los cuatro millones de dólares, para ocupar un espacio dentro de la Torre Trump en Nueva York. Según reveló una investigación publicada por The New York Times, la mayor parte de estas instalaciones permanece completamente vacía desde su apertura oficial.
Un acuerdo comercial sin licitación ni comparación de mercado
El organismo internacional acordó en junio de 2025 el alquiler del piso 17, una superficie de 450 metros cuadrados destinada a albergar una oficina representativa de la entidad. El espacio abrió formalmente en julio de ese mismo año; sin embargo, el proceso de contratación omitió los procedimientos habituales de licitación pública, ya que la FIFA no evaluó otras ubicaciones en la ciudad ni comparó ofertas con competidores inmobiliarios. El contrato no se celebró directamente con el mandatario estadounidense, sino con la firma Trump Commercial LLC, entidad presidida por su hijo Eric Trump.

La estructura corporativa detrás de la firma del contrato
La negociación se concretó a través de FIFA Americas Incorporated, filial con domicilio legal registrado en el estado de Delaware. El documento formal cuenta con la aprobación de cuatro integrantes del consejo de administración de la empresa operativa; la firma inicial estuvo a cargo de Mattias Grafström, secretario general de la institución deportiva mundial. Esta estructura administrativa permitió agilizar un trámite financiero que hoy genera cuestionamientos sobre la rendición de cuentas interna.

El estrecho vínculo entre la FIFA y la administración Trump
El hallazgo incrementa la atención sobre la relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Donald Trump. El vínculo entre ambas partes ha estado sujeto a constante escrutinio tras gestos diplomáticos de Infantino, como la entrega de reconocimientos al exmandatario, y las decisiones logísticas para los torneos en Norteamérica. Este arrendamiento se suma a investigaciones recientes que involucran pagos de salarios dobles a directivos y la gestión discrecional de bienes inmuebles.