¡Se rompió la maldición! Philadelphia logra lo imposible y la noticia que destruye a Dallas

La NFC Este volvió a romper su propia lógica. Durante más de dos décadas, ningún equipo había logrado repetir como campeón divisional. Siempre había una caída, un relevo, una decepción de por medio. Este sábado, en Washington, los Philadelphia Eagles decidieron ponerle fin a esa historia… y de paso firmaron la sentencia de su rival más incómodo.

Con una victoria de 29-18 sobre los Commanders, Philadelphia aseguró el título del Este de la Conferencia Nacional, su boleto a los playoffs y un lugar en la historia reciente de la NFL. Son los primeros en repetir corona divisional en 21 años. El último antecedente se remontaba a 2004.

La victoria no fue inmediata ni cómoda. De hecho, durante buena parte del primer tiempo, el partido se le atragantó a los de Nick Sirianni. Washington, ya eliminado y sin su principal figura, llegó incluso a irse al descanso con ventaja. Philadelphia falló oportunidades, Jake Elliott erró un par de goles de campo y la sensación era de un duelo más apretado de lo previsto.

Pero tras el medio tiempo, los Eagles hicieron lo que hacen los equipos grandes: ajustaron, apretaron y ejecutaron.

El marcador terminó siendo contundente, aunque el trámite había sido engañoso.

Hurts cerró con 185 yardas y dos pases de touchdown, mientras que Barkley volvió a ser ese sostén que le permite a Philadelphia manejar escenarios de ventaja. Del otro lado, Washington nunca encontró respuestas ofensivas y terminó el partido sumido en frustración, incluso con conatos de bronca en los minutos finales.

Dallas, el daño colateral

Más allá del título divisional, el resultado tuvo un efecto directo en Arlington. Con la victoria de los Eagles, los Dallas Cowboys quedaron matemáticamente eliminados de la contienda por los playoffs.

Sin necesidad de jugar, la temporada de Dallas quedó oficialmente sentenciada. Una campaña marcada por la irregularidad, las oportunidades desperdiciadas y una sensación constante de quedarse a medio camino volvió a cerrarse antes de tiempo. El partido de este domingo ante Chargers ya no cambia absolutamente nada.

Philadelphia, en cambio, mira hacia adelante. No ha sido una temporada perfecta ni dominante, pero el objetivo inmediato está cumplido: ganar la división y llegar a enero con margen de maniobra. Ahora, el reto será elevar el nivel para competir con los pesos pesados de la Conferencia Nacional en la carrera rumbo al Super Bowl.

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