El Kaseya Center fue el escenario donde Jake Paul decidió dar el paso más arriesgado de su carrera. No frente a un veterano venido a menos, no ante un nombre reciclado, sino contra un dos veces campeón mundial de peso pesado, con pasado glorioso y todavía con pólvora en los puños. El resultado fue una pelea que confirmó lo que muchos intuían y que otros preferían ignorar.
Joshua regresaba al ring tras más de un año de inactividad, luego de una dolorosa derrota ante Daniel Dubois en Wembley. Paul, en cambio, llegaba con ritmo, confianza y una racha de triunfos que alimentó la narrativa de que estaba listo para algo más grande. El problema es que ese “algo más” se llama boxeo de élite.
Desde el primer asalto, el plan de Jake Paul fue claro: moverse, huir del intercambio, recorrer el cuadrilátero y sobrevivir. Joshua aceptó el libreto con paciencia quirúrgica. No se desesperó, no buscó el nocaut inmediato y utilizó su alcance, su jab y su lectura de pelea para ir desgastando a un rival que corría más de lo que golpeaba.
Los primeros rounds fueron tácticos, incluso deslucidos. Paul evitaba el contacto directo y Joshua medía cada avance. El público esperaba acción, pero el combate se cocinaba a fuego lento. En el cuarto asalto, el estadounidense intentó cambiar la dinámica con contragolpes aislados y pausas que rompieron el ritmo, incluso recurriendo a reclamos y detenciones que evidenciaron más supervivencia que ambición.
El punto de quiebre llegó en el quinto round. El desgaste físico ya era evidente y, por primera vez, Paul pagó el precio. Joshua encontró los espacios, conectó con autoridad y mandó a la lona a su rival en dos ocasiones. Ahí quedó claro que el margen de error se había terminado.
El sexto asalto fue la sentencia. Un uppercut seco, combinaciones al rostro y una derecha definitiva que derribó por cuarta vez a Jake Paul. El réferi detuvo el combate. No hubo polémica, no hubo dudas. Solo boxeo en su forma más cruda.
Double broken jaw. Give me Canelo in 10 days. pic.twitter.com/8R8NK4OeUv
— Jake Paul (@jakepaul) December 20, 2025
Anthony Joshua cerró la noche con una victoria por nocaut que le permite volver a levantar la mano tras meses de silencio. Extiende su récord a 29 triunfos, 26 de ellos por la vía rápida, y se coloca nuevamente en el radar de la división, ya sea para una revancha titular o para los combates grandes que siguen generando millones.
Para Jake Paul, la derrota no borra lo construido, pero sí marca un límite claro. Enfrentar a un excampeón mundial de peso pesado no es un juego, ni un contenido viral, ni una función más. Es otra liga. Y esta vez, la realidad lo alcanzó.