La clasificación de Argentina a la final del Mundial no solo estuvo marcada por la remontada 2-1 frente a Inglaterra en Atlanta, sino también por un episodio extradeportivo que podría derivar en sanciones. Al término del encuentro, varios jugadores de la Albiceleste desplegaron una pancarta con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, un gesto que rápidamente generó repercusión internacional y abrió un expediente de análisis en la FIFA.
La escena se produjo minutos después del silbatazo final. Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez fueron los primeros en mostrar el cartel, al que luego se sumaron otros futbolistas. Las cámaras oficiales captaron el momento y las imágenes se difundieron de inmediato en redes sociales y medios internacionales, lo que intensificó la polémica.
Argentina is at risk of being sanctioned by FIFA after its players celebrated with a Falkland Islands banner following its semi-final win over England on Wednesday.
— The Athletic | Football (@TheAthleticFC) July 15, 2026
After the team’s dramatic comeback victory at Mercedes-Benz Stadium, Atlanta, midfielder Giovani Lo Celso appeared… pic.twitter.com/dwSWFspG6e
Posible sanción
El reglamento disciplinario de la FIFA establece en su Sección 4, Artículo 4.5, la prohibición de mensajes políticos, religiosos o discriminatorios en sus competiciones. La referencia a las Islas Malvinas, vinculada al conflicto bélico de 1982 entre Argentina y Reino Unido, entra en esa categoría. En torneos anteriores, la FIFA ya ha sancionado a federaciones por consignas similares, lo que refuerza la posibilidad de una medida contra la AFA (Asociación del Futbol Argentino).
«El equipamiento no debe tener lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales. Los jugadores no deben mostrar ropa interior con lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales»
-Reglamento de Equipamiento de la FIFA, Sección 4, Artículo 4.5
Aunque el organismo aún no ha emitido un comunicado oficial, se prevé que el Comité Disciplinario abra un procedimiento. Las consecuencias podrían ir desde una multa económica y una advertencia institucional, hasta sanciones más severas como la suspensión de jugadores, aunque este último escenario se considera improbable.