El segundo partido de la Selección Mexicana en el Mundial, disputado en el Estadio Guadalajara, dejó una imagen que generó debate: pese a la alta expectativa, las cámaras mostraron butacas y palcos vacíos durante el encuentro frente a Corea del Sur.
La situación contrastó con el ambiente de lleno total que se vivió en el debut del Tri en la Ciudad de México, pese a que el registro oficial habla de 45 mil 522 asistentes, las imagenes en televisión evidenciaron espacios sin ocupar, principalmente en las zonas VIP y palcos, lo que alimentó la percepción de que el estadio no alcanzó su máxima ocupación.

Los sectores más notorios fueron los palcos y localidades de alto costo, cuyos precios superaban los 400 dólares. Aunque las entradas estaban registradas como vendidas, no todos los asistentes ocuparon sus lugares durante el partido, reforzando la polémica sobre la estrategia de venta y distribución de boletos.