México y los estadios mundialistas que quedaron en el olvido

México marcó un hito en la historia del fútbol al convertirse en el primer país en albergar dos ediciones de la Copa del Mundo. La justa de 1986 dejó momentos imborrables en la memoria colectiva, pero cuatro décadas después, la infraestructura que sostuvo aquel torneo presenta un escenario de marcado contraste: mientras algunos recintos se modernizan, varios de los doce estadios originales enfrentan el abandono, el cambio de uso o la demolición definitiva.

Desapariciones definitivas y recintos en desuso

De la docena de inmuebles mundialistas, dos ya no existen en el mapa deportivo. El Estadio Tecnológico de Monterrey fue demolido en 2017 para dar paso a instalaciones universitarias, mientras que el Estadio Tres de Marzo en Zapopan atravesó un proceso similar de desmantelamiento tras perder vigencia como sede profesional.

Por otra parte, recintos como el Estadio Neza 86 en el Estado de México sufren un deterioro constante por fallas estructurales y falta de mantenimiento, acumulando años sin albergar partidos de máxima categoría. En una situación similar se encuentra el Estadio Sergio León Chávez en Irapuato, recinto que, a pesar de recibir intervenciones menores de remodelación, hoy se mantiene distante del protagonismo al albergar únicamente divisiones inferiores.

El declive del Estadio Jalisco y la transición de las sedes históricas

El Estadio Jalisco, templo donde brillaron figuras de la talla de Pelé en 1970 y Zico o Michel Platini en 1986, encara un futuro incierto. La proyección de un nuevo inmueble para el Atlas en conjunto con los Leones Negros reduce las posibilidades de mantener vivo el uso cotidiano del coloso de la Calzada Independencia, lo que perfila el cierre de su etapa operativa en el balompié de primera división.

El paso de los años expone la dificultad de mantener funcionales escenarios que alguna vez reunieron a las potencias del deporte. Salvo excepciones puntuales que lograron adaptarse a los exigentes estándares actuales, la mayoría de los escenarios de 1986 quedaron atrapados entre la nostalgia y el desgaste del tiempo.

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