El duelo entre la Selección Mexicana y Portugal se ha jugado al límite, con intensidad, presión y momentos de peligro en ambas áreas… pero sin ese detalle que termina por inclinar la balanza.
Porque si algo ha quedado claro, es que las oportunidades han estado ahí. Lo que ha faltado es concretarlas.
Portugal avisó primero… y perdonó
La primera gran ocasión fue para Portugal. Una presión alta bien ejecutada provocó el error en la salida mexicana, recuperaron el balón en zona peligrosa y dejaron a Gonçalo Ramos de frente al arco.
Tenía todo para abrir el marcador.
Pero la definición no fue la mejor. El disparo terminó estrellándose en el poste y el balón se fue. Una jugada que pudo cambiar el partido desde temprano… y que terminó siendo un aviso.México respondió… pero tampoco definió
México también tuvo la suya. Una buena jugada construida desde la banda, con Roberto Alvarado filtrando un balón que dejó a Brian Gutiérrez en una posición inmejorable.
Era clara.
Sin embargo, el remate se fue por encima del arco. Una de esas jugadas que en este tipo de partidos… no se pueden dejar pasar.
Error en salida que casi cuesta caro
El partido también ha tenido momentos de riesgo provocados por errores propios. En una salida comprometida, Carlos Rodríguez intentó retrasar el balón, pero terminó entregándoselo a Bruno Fernandes.
Para fortuna de México, la jugada terminó en tiro de esquina, pero dejó una sensación clara: ante este tipo de rivales, cualquier error se paga.
La más clara del partido… y se escapó
En los minutos finales, México logró generar su oportunidad más peligrosa. Julián Quiñones desbordó y metió un centro preciso al área, de esos que piden remate.
Ahí apareció Armando González, entrando con decisión, atacando el espacio y con todo a favor para marcar.
Pero el contacto no fue limpio.
El delantero de Chivas no logró conectar de buena forma el cabezazo y el balón terminó pasando a un lado del arco. Una jugada que ya se cantaba como gol… y que terminó en frustración.