México, ante el partido más importante de su historia frente a Inglaterra

Por primera vez en mucho tiempo —y cuando digo mucho tiempo, me refiero a años— no veía al pueblo mexicano tan enchufado con la Selección Mexicana como ahora.

El equipo de Javier Aguirre juega, y juega muy bien. Después de una fase de grupos perfecta, en la que consiguió tres victorias por primera vez en la historia de los Mundiales, reafirmó su gran momento en los dieciseisavos de final al vencer con autoridad 2-0 a Ecuador.

Pero ahora enfrente ya no estarán Sudáfrica, Corea del Sur, Chequia o Ecuador.

Ahora estará Inglaterra.

La poderosa Inglaterra, que aterrizó este viernes en territorio mexicano procedente de Estados Unidos, luego de derrotar 2-1 a la República Democrática del Congo.

El partido de este domingo en la Ciudad de México tendrá al país completamente paralizado. Nadie quiere perdérselo. Por primera vez en mucho tiempo, incluso quienes normalmente no siguen el futbol ya están pendientes de la Selección y quieren ser testigos de lo que México pueda lograr.

Después de conseguir su primera victoria en una fase de eliminación directa en 40 años, el Tri buscará ahora algo que tampoco consigue desde 1986: instalarse entre los ocho mejores del mundo.

En otros Mundiales, medirte con Inglaterra era prácticamente sinónimo de despedirte del torneo.

Pero esa mentalidad ya quedó atrás.

Estos 26 jugadores ya no piensan en el famoso «quinto partido», ese concepto que durante décadas persiguió a aficionados, directivos, entrenadores y futbolistas mexicanos.

Ahora la pregunta es otra.

¿Y si sí? ¿Y si sí podemos llegar hasta la Final?

Ese parece ser el nuevo chip de esta generación.

«Estamos preparados para cualquier escenario. Obviamente jugar en casa, con tu gente, es impresionante, espectacular, pero esto es un Mundial. Al final tienes que estar listo para cualquier situación, para cualquier rival y para enfrentarte a las mejores selecciones», aseguró Álvaro Fidalgo este sábado durante la zona mixta realizada en el Centro de Alto Rendimiento, donde México mantiene su campamento.

«Nosotros vamos partido a partido. Mañana tenemos un encuentro importantísimo para la historia de México y para todos nosotros. Hay que disfrutarlo, competir al máximo y hacer un gran partido.»

¿Por qué México puede creer que puede derrotar a Inglaterra?

«¿Por qué no? Venimos haciendo grandísimos partidos. Este Mundial ha demostrado que no existe un rival fácil y que ninguna selección puede relajarse. Lo vimos con Paraguay eliminando a Alemania y también con el sufrimiento de Argentina ante Cabo Verde. Todas las selecciones están compitiendo a un nivel altísimo.»

Sobre la altura, Fidalgo tampoco esquivó el tema.

«Me lo preguntaban hace un rato. Es cierto que la altura se nota. Se siente al respirar y al momento de repetir esfuerzos; eso no es ningún secreto. Cuando llegué a México hace cinco años, durante las primeras dos semanas sentía que se me cerraba la garganta cada vez que corría.»

Otro de los futbolistas que tomó el micrófono fue Raúl Jiménez, quien suma dos goles en este Mundial y ya es el segundo máximo anotador en la historia de la Selección Mexicana.

«Estamos muy unidos. Todos jalamos parejo, ya sea jugando o apoyando desde la banca. Estamos completamente enfocados en el objetivo que queremos alcanzar y creo que eso nos puede ayudar muchísimo. Además, la gente en el estadio también va a jugar un papel muy importante.»

Y es que así han sido todos los entrenamientos de la Selección desde que inició la concentración a finales de mayo: una auténtica fiesta.

Sí, hay intensidad, hay trabajo y hay exigencia.

Pero, sobre todo, se percibe un grupo que parece más una familia que un simple equipo de futbol.

Los jugadores bromean constantemente con Javier Aguirre, lo molestan, lo abrazan.

Gilberto Mora, el futbolista más joven del Mundial con apenas 17 años, es víctima de las bromas porque «tiene que hacer la tarea» o porque «mañana hay clases».

Y del otro lado está Guillermo Ochoa, quien disputa su sexto Mundial y a quien el vestidor no deja de recordarle —cariñosamente— que ya es «adulto mayor».

Todo son risas.

Todo es confianza.

Todo transmite la sensación de que este grupo disfruta estar junto.

¿Por qué México puede creer que puede vencer a Inglaterra?

«Porque hemos mostrado un futbol muy regular. La idea de juego está clarísima y todos sabemos perfectamente a qué jugamos. Juegue quien juegue, cada uno tiene claro qué debe hacer dentro de la cancha», explicó Guillermo Ochoa.

¿Qué tiene de diferente esta generación?

«Un Mundial en casa siempre te da algo distinto, un impulso extra. No me gusta comparar generaciones porque cada momento es diferente y también influye dónde se juega el Mundial. A nosotros nos tocó vivirlo aquí y debemos aprovecharlo.

«Esta es una generación con hambre, con calidad y con muchísimo talento. Es un grupo trabajador, disciplinado y eso se refleja en la cancha. Lo hemos demostrado durante toda esta concentración, que ha sido larguísima. Hoy tenemos la confianza para seguir avanzando.»

Cuando este domingo la Selección Mexicana salga al Estadio Azteca frente a más de 80 mil personas, no solamente tendrá detrás a una marea verde cantando durante 90 minutos.

También estarán millones de mexicanos siguiéndolos desde sus casas, con la familia, en bares, restaurantes, oficinas o pegados al celular.

Este domingo todo un país vibrará con la ilusión de conseguir un boleto histórico a los cuartos de final, donde ya espera el vencedor entre Brasil y Noruega.

Si México avanza, además, será una despedida simbólica del país, ya que este será el último partido del Mundial disputado en territorio mexicano. A partir de los cuartos de final, toda la competencia se trasladará a Estados Unidos, donde el Tri jugaría en el Miami Stadium.

Pero antes de pensar en hacer maletas, primero hay que derrotar a Inglaterra.

El equipo de Thomas Tuchel, comandado por Jude Bellingham, Harry Kane y Declan Rice, también llega con hambre. Los ingleses han alcanzado los cuartos de final en sus últimos tres Mundiales y quieren seguir ampliando esa racha.

Eso sí, ahora tendrán que enfrentarse a un rival que juega en casa, a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, con un estadio prácticamente vestido de verde y con un país entero empujando detrás.

Porque sí, Inglaterra vale casi diez veces más en el mercado que México.

Pero, por fortuna para el Tri, los partidos todavía no se ganan con Transfermarkt.

Se espera que entre 8 mil y 15 mil aficionados ingleses hagan el viaje a la Ciudad de México, una de las movilizaciones más grandes de seguidores ingleses fuera de Europa. Aun así, representarán una clara minoría en un Estadio Azteca donde más del 80 por ciento de los asistentes serán mexicanos.

Y cuando más de 70 mil personas griten al mismo tiempo, quizás hasta Jude Bellingham descubra que la altura… no solo se siente al respirar.

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