El presente de Cruz Azul ha dado un giro radical en cuestión de semanas. De presumir una racha de 15 partidos sin derrota y competir en doble torneo, el equipo dirigido por Nicolás Larcamón pasó a encadenar siete encuentros consecutivos sin conocer la victoria. La caída en la Concacaf Champions Cup 2026 terminó por detonar una crisis que hoy se refleja tanto en los resultados como en el ánimo del entorno celeste.
La última victoria de La Máquina se remonta al 10 de marzo, cuando superó a Monterrey en el plano internacional. Desde entonces, el equipo ha acumulado cinco empates —ante Pumas, Monterrey, Mazatlán, América y Los Angeles FC— y dos derrotas frente a Pachuca y el propio conjunto angelino. Esta seguidilla negativa no solo frenó el impulso competitivo del equipo, sino que también encendió los primeros cuestionamientos hacia el proyecto encabezado por Larcamón.
El próximo compromiso ante Club Tijuana, en el Estadio Cuauhtémoc, se presenta como un punto de inflexión. De no conseguir la victoria, Cruz Azul alcanzaría ocho partidos oficiales sin ganar, colocándose en solitario entre sus peores rachas recientes y acercándose a registros históricos aún más preocupantes. Actualmente, ya igualó marcas negativas vistas en etapas como el Apertura 2006 y el periodo entre el Apertura 2022 y Clausura 2023.
Más allá de la estadística, lo que inquieta en La Noria es la caída en el rendimiento colectivo. El equipo ha perdido solidez, claridad ofensiva y confianza en momentos clave. El duelo ante Xolos no solo representa tres puntos en disputa, sino la oportunidad de recuperar estabilidad anímica y competitiva. De lo contrario, Cruz Azul podría profundizar una crisis que, hace apenas un mes, parecía impensable.