La liga de los directivos

-Columna invitada – Javier Rojas

La temporada pasada los encargados del marketing de la Federación Mexicana de Futbol y la Liga adoptaron el eslogan “La Liga de la Afición”. Una campaña que, decían los dirigentes, tenía como objetivo hacer un reconocimiento al seguidor apasionado, el que no se pierde ningún partido. Una intención más que correcta.

Para acompañarla se anunciaron varias actividades que pasaron inadvertidas. Fue una campaña vacía, más allá de los personajes seleccionados como representantes de los equipos y las cifras oficiales de impactos e interacciones en las redes sociales.

Al verdadero aficionado le interesa que su liga cada día sea mejor, más competitiva, más atractiva y que la experiencia en los estadios sea agradable, segura y cómoda. Las interacciones e impactos en redes y medios se dan solas. La nueva generación de aficionados ha crecido en número, pero también en conocimiento y en pasión. El aficionado muchas veces está más enterado que algunos comunicadores o generadores de contenidos. Al aficionado se le debe mucho respeto. No se le puede sorprender o engañar.

Por ello es que cada anuncio por parte de los dirigentes está plagado de mensajes de rechazo, porque se les ha ignorado y se les sigue ignorando. El principal reclamo es la desaparición del ascenso y el descenso, algo que ya quedó plasmado sin pudor en el artículo 35 del Reglamento de Competencia.

La reaparición del Atlante al máximo circuito despierta la nostalgia y el cariño por un equipo histórico, pero también el rechazo ante la forma en la que ha regresado: comprando una franquicia y dándole la espalda al resto de los equipos de Expansión que buscaron los recursos legales ante el TAS para conservar el ascenso por la vía deportiva. Una postura inimaginable para el llamado “equipo del pueblo”.

Pero además representa otra omisión a las cosas que supuestamente cuida la Liga. No tiene estadio propio, como Cruz Azul, pero tampoco tiene terminado su centro de entrenamiento, cuyas canchas no están en las mejores condiciones. Hasta ahora todo indica que será ahí donde el equipo femenil juegue los primeros partidos de este Apertura 2026.

Hace un par de días, don Emilio Escalante, propietario del equipo, dijo que los que aspiren a llegar al máximo circuito “tienen que ser equipos que les interese el futbol y que no solamente vengamos por ciertos compromisos que no deba de ser el futbol”. No dudo que al señor Escalante le interese el futbol; al contrario, se nota por el nivel de inversión que está haciendo y se agradece que empresarios como él busquen sumar al deporte más popular del país. Pero también sé que hay otros equipos y directivos en Expansión e incluso otras categorías que tienen buenos proyectos y mucho amor por el futbol, pero no tienen dinero y no lo tendrán estando relegados por la propia Federación.

Como ejemplo pongo a Cimarrones de Sonora, el equipo de donde surgieron Johan Vázquez, César y Alan Montes. Cimarrones, con un gran proyecto formativo, tuvo que dejar de competir en Expansión en la temporada 2023-2024 porque era insuficiente el subsidio que les otorgaba la Liga.

El artículo 35 del Reglamento de Competencia suspende el ascenso y el descenso y convierte a la Liga MX en excluyente. Termina con aspiraciones de directivos, jugadores, entrenadores, aficionados, empresarios, ciudades y estados que podrían darle mayor competitividad, nuevos valores y frescura a nuestra liga.

Por ello y por muchas cosas más, el eslogan de “La Liga de la Afición” quedó en el olvido. Es la liga de los directivos.

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