Rafa Márquez, uno de los mejores jugadores de futbol que ha dado nuestro país, oficialmente ha iniciado su proceso como Director Técnico de la Selección Nacional. Es, sin duda, una muy buena noticia para todos. Porque se trata de una transición lógica y justa, en un ámbito que suele darle la espalda a la justicia o meritocracia deportiva.
Javier Aguirre, uno de los mejores entrenadores en la historia de México y sin duda, hablando de nuestros estrategas, el más conocido a nivel mundial le deja el cargo a su auxiliar, con los blasones ya mencionados.
Situación insólita porque esa continuidad nunca existió en el Tricolor y por lo menos muestra un plan coherente de los cuestionados y descalificados altos mandos de la Federación.

Un relevo como el que solían realizar selecciones como Alemania y Brasil, cuando vivían sus días de gloria e incluso la observamos también varias veces con la de Estados Unidos.
Todos deseamos que la era de Rafa Márquez sea la más exitosa, sin embargo, también sabemos que todo lo que fue como jugador, lo que ganó y lo que aprendió en equipos de la más alta jerarquía como el Barcelona no le garantiza conseguir los objetivos.
Ya tuvimos la amarga experiencia con Hugo Sánchez. Hugo y Rafa son los más grandes de nuestro país pero con todo y eso Hugo, pese a sus pichichis, ligas de España, el ser un goleador histórico del Real Madrid e incluso con el inolvidable bicampeonato, ya como técnico de Pumas, pudo trascender como entrenador nacional.
A Hugo quizá pudo faltarle mayor capacidad para manejar a la Selección pero también es un hecho que la estructura federativa de hace dos décadas no le ayudó. Desde separar sus funciones del Tricolor Mayor y el Olímpico, desconociendo absolutamente el trabajo de tiempo completo y con procesos largos de preparación que requieren uno y otro representativo. Un error que ya no se ha vuelto a cometer pero que en el 2008 fue el que condenó la suerte del Pichichi. En aquél entonces nadie lo defendió, lo cesaron y provocaron una inestabilidad que estuvo muy cerca de costar la eliminatoria mundialista. Tuvieron que recurrir a Javier Aguirre tras un fallido experimento con el finado Sven Goran Eriksson.
Con Rafa las condiciones han cambiado, es cierto que no tiene tanta experiencia como entrenador como la tuvo Hugo cuando recibió su nombramiento pero sin duda al «Kaiser » le ayudará lo que aprendió siendo dirigido en diferentes clubes por estrategas reconocidos como Bielsa, Rijkaard, Deschamps, La Volpe, el mismísimo Pep Guardiola e incluso el propio Javier Aguirre.
Su formación como entrenador la hizo en el Barcelona, está a la vanguardia en la metodología y su cuerpo técnico está conformado por gente muy capaz y experimentada.
Tiene las herramientas para tratar de potencializar una generación de futbolistas que se ha consolidado en nuestra liga que tiene un defectuoso nivel competitivo. Tendrá que lidiar con ello y con unos federativos más preocupados por los patrocinios que por el desarrollo deportivo, que viven en un mundo de fantasía y lo comprobó ante la patética presentación de los «logros de la Selección » en la pasada Copa del Mundo por parte de Mikel Arriola. Por suerte Rafa, unos minutos después, puso a todos en la realidad con sus declaraciones ecuánimes ante los medios.
En la Federación viven en un mundo alterno pero de eso hablaremos en otro espacio.