Indiana hace historia: campeón nacional con el sello de Fernando Mendoza
Hay noches que cambian para siempre el rumbo de un programa, y la del National Championship lo fue para Indiana. Los Hoosiers, número uno del ranking, vencieron 27-21 a Miami en una final cargada de tensión, golpes y decisiones al límite, para conquistar el primer campeonato nacional en la historia de la universidad. Una hazaña que ya tiene nombre y apellido: Fernando Mendoza.
Indiana no solo ganó un título, construyó un relato. De esos que se recuerdan por décadas.
Una final áspera desde el arranque
Desde el primer cuarto quedó claro que no sería una noche cómoda para nadie. Miami salió a golpear, literal. La línea defensiva de los Hurricanes, convirtió cada jugada en una batalla física y fue temprano cuando Fernando Mendoza recibió un impacto directo que lo dejó con la boca ensangrentada.
Lejos de descomponerse, Indiana respondió con inteligencia. Ajustes rápidos, pases cortos, acarreos constantes y paciencia. Radicic abrió el marcador con un gol de campo y marcó el tono de una final que se jugaría con la cabeza tan fría como el cuerpo caliente.
Dominio silencioso desde el primer tiempo
El 10-0 al descanso no reflejaba del todo lo que sucedía en el campo. Indiana dominó el ritmo, controló el reloj y neutralizó por completo a Carson Beck, quien apenas sumó 49 yardas en la primera mitad.
Miami tuvo una oportunidad clave antes del descanso, pero Mario Cristobal decidió intentar un gol de campo de 50 yardas que terminó pegando en el poste, en lugar de jugársela en cuarta y corta cuando su ofensiva comenzaba a encontrar algo de ritmo. En una final de este calibre, las decisiones pesan tanto como el talento.
El punto de quiebre: equipos especiales
El tercer cuarto fue el momento más incómodo para Indiana. La ofensiva se ahogó, limitada a apenas 11 yardas totales, mientras la defensiva de Miami comenzaba a inclinar el campo.
Entonces apareció el factor menos glamur, pero más determinante. Mikail Kamara entró como una exhalación para bloquear un despeje y Isaiah Jones recuperó el balón directamente en la zona de anotación. Touchdown de equipos especiales. Golpe directo al ánimo de Miami y tanque de oxígeno para los Hoosiers.
Miami respondió, pero no alcanzó
Los Hurricanes no se rindieron. Mark Fletcher Jr. castigó por tierra y mantuvo a su equipo con vida, mientras que el novato Malachi Toney encendió la esperanza con una recepción de 22 yardas que dejó el partido a una sola posesión.
Miami empujó, luchó y se acercó, pero siempre fue cuesta arriba. Indiana supo administrar el caos, resistir los embates y jugar con el reloj y el marcador.
El “momento Mendoza”: la jugada que define carreras
Llegó entonces la jugada que explica por qué esta temporada ya es leyenda. Cuarta oportunidad y cinco, último cuarto, territorio rival. Curt Cignetti amagó con despejar, pidió tiempo fuera y decidió poner el balón en las manos de su líder.
QB Fernando Mendoza
Contacto, rebote, segundo esfuerzo y zambullida a las diagonales. Touchdown.
No fue solo una anotación. Fue una declaración de identidad. Mendoza cerró la noche con 186 yardas por aire y un touchdown por tierra, jugando golpeado, sangrando desde el primer cuarto y sin dar un solo paso atrás.
El cierre perfecto: la intercepción que selló la gloria
Miami todavía tuvo una última oportunidad. Con menos de dos minutos en el reloj y el marcador apretado, Carson Beck condujo a los Hurricanes con vida extra gracias a un castigo de rudeza al pasador. El estadio se tensó, la narrativa pedía drama.
Pero el destino ya estaba escrito.
A 44 segundos del final, Beck forzó un envío al centro del campo y Jamari Sharpe leyó la jugada como veterano. Intercepción. Rodilla en tierra. Explosión total en las gradas.
Indiana era campeón nacional.
Hoosier College Football National Champion?
— ESPN (@espn) January 20, 2026
For the first time ever, IT'S INDIANA! 🏆 pic.twitter.com/ocMP2rdgnN
El campeonato que cambia la historia
Indiana es campeón nacional. Sin asteriscos, sin excusas, sin narrativa alternativa. Lo hizo defendiendo, resistiendo y creyendo en su quarterback cuando más importaba.
Fernando Mendoza no solo levantó un trofeo: levantó a un programa entero. Y lo que antes parecía una temporada soñada, hoy ya es parte de la historia grande del futbol americano colegial.