Chivas nació el 8 de mayo de 1906 como el Unión Football Club, impulsado por el belga Edgar Everaert. Aunque comenzó con jugadores de distintas nacionalidades, al ingresar al futbol profesional en 1943 adoptó la política de competir únicamente con futbolistas mexicanos.
Esa identidad, sumada a la generación del Campeonísimo y a sus 12 títulos de Liga, convirtió al Guadalajara en uno de los clubes más importantes del país. En 2026, el Rebaño cumplió 120 años de historia.

¿Cómo nació Chivas y quién fundó al Club Guadalajara?
El Guadalajara no nació como el equipo más mexicano del futbol. De hecho, sus primeros pasos estuvieron marcados por una mezcla de jugadores belgas, franceses, españoles y mexicanos. La transformación vino después y terminó por darle al club una identidad imposible de separar de su historia deportiva.
El 8 de mayo de 1906, un grupo encabezado por el comerciante belga Edgar Everaert fundó el Unión Football Club en Guadalajara. Rafael y Gregorio Orozco también formaron parte de aquel proyecto que, dos años más tarde, adoptó oficialmente el nombre de Club Deportivo Guadalajara.
Según la historia oficial de Chivas, el cambio quedó formalizado el 26 de febrero de 1908. Con el nuevo nombre también aparecieron las rayas rojas y blancas que terminarían convirtiéndose en uno de los uniformes más reconocibles del futbol mexicano.
¿Por qué Chivas juega únicamente con mexicanos?
La política de utilizar futbolistas mexicanos no estuvo presente desde la fundación. El club la adoptó al incorporarse a la primera temporada profesional del futbol mexicano, la 1943-44.
Desde entonces, esa decisión se convirtió en su principal rasgo institucional. No es únicamente una estrategia para construir el plantel: condiciona el mercado de fichajes, eleva la importancia de la cantera y obliga al Guadalajara a competir con un grupo de jugadores más limitado que el de sus rivales.
El apodo de “Chivas” también apareció durante esa primera etapa profesional. Después de un partido frente al Tampico, disputado el 30 de septiembre de 1948, el diario El Informador utilizó el mote en su encabezado. Lo que comenzó como una burla de aficionados rivales terminó apropiado por el propio club hasta dar origen al “Rebaño Sagrado”.

El Campeonísimo que construyó la grandeza rojiblanca
El primer campeonato profesional llegó en la temporada 1956-57, cuando un gol de Salvador Reyes ante Irapuato aseguró el título. Aquella conquista terminó con la etapa del “ya merito” y abrió el periodo más dominante en la historia rojiblanca.
Entre 1957 y 1970, el Guadalajara ganó ocho campeonatos de Liga. Su mayor demostración de poder fue el tetracampeonato conseguido entre las temporadas 1958-59 y 1961-62, una racha que convirtió a figuras como Salvador Reyes, Jaime “Tubo” Gómez, José “Jamaicón” Villegas, Juan Jasso y Guillermo “Tigre” Sepúlveda en referentes históricos.
En 1962 también se convirtió en el primer campeón de la Copa de Campeones de Concacaf. El éxito permitió que la política de jugar con mexicanos dejara de ser solamente una particularidad: pasó a representar un modelo deportivo ganador.
De las sequías a los títulos del futbol moderno
Tras el cierre del ciclo del Campeonísimo, Chivas necesitó 17 años para volver a conquistar la Liga. Lo hizo en la temporada 1986-87, con Alberto Guerra como entrenador. Después llegaron los campeonatos del Verano 1997, Apertura 2006 y Clausura 2017.
El club también tuvo capítulos internacionales importantes. En 2010 alcanzó la final de la Copa Libertadores, en la que cayó frente al Internacional de Porto Alegre. Ocho años después consiguió su segunda corona de Concacaf al superar al Toronto FC en penales.
El Guadalajara cuenta con 12 títulos de Liga, cuatro copas nacionales, siete Campeón de Campeones y dos campeonatos de Concacaf. Su Liga más reciente sigue siendo la del Clausura 2017.

¿Por qué Chivas sigue siendo un club diferente?
La relevancia del Guadalajara no puede explicarse únicamente con su palmarés. Su política de futbolistas mexicanos le permite sostener una identidad reconocible, pero también representa un desafío: reduce sus opciones de contratación y puede encarecer a los jugadores nacionales que busca.
Ahí está la contradicción que acompaña al Rebaño en el futbol moderno. La tradición es su mayor activo de marca y, al mismo tiempo, una exigencia deportiva permanente. Chivas no solamente debe ganar: está obligado a hacerlo sin renunciar a la decisión que lo convirtió en un fenómeno nacional.