La reinauguración del Estadio Banorte, en el marco del partido entre la Selección Mexicana y Portugal, no solo marcó el regreso del futbol al inmueble, también funcionó como un ensayo general rumbo al Mundial 2026. En ese sentido, el Gobierno de la Ciudad de México presentó un balance positivo en temas de movilidad, seguridad y operación en el entorno del estadio.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, aseguró que el operativo cumplió con su objetivo principal: garantizar el funcionamiento adecuado en todo lo que corresponde al exterior del inmueble, especialmente en la llamada “última milla”, donde se concentra el mayor flujo de aficionados antes y después del partido.
Movilidad histórica y un cambio en la forma de llegar al estadio
Uno de los puntos más destacados fue el uso del transporte público. De acuerdo con las cifras oficiales, cerca de 69 mil 500 personas se movilizaron hacia el estadio mediante este sistema, algo inédito en un evento de esta magnitud en la capital del país. La estrategia buscó reducir el uso de vehículos particulares y mejorar la logística en los accesos.
El despliegue incluyó cientos de unidades entre autobuses, trolebuses y tren ligero, además de rutas especiales y acompañamiento de seguridad durante los trayectos. Los tiempos de traslado, aunque variables, se mantuvieron dentro de los rangos previstos, permitiendo que la mayoría de los aficionados llegara sin contratiempos.
Sin incidentes al exterior y fuerte despliegue de seguridad
En materia de seguridad, el reporte también fue favorable. Las autoridades confirmaron que no se registraron incidentes relevantes en las inmediaciones del estadio, sin reportes de robos, riñas u otras situaciones que requirieran intervención mayor. Este punto fue uno de los más resaltados por el gobierno capitalino.
Para lograrlo, se desplegaron más de 8 mil 800 elementos de seguridad en la ciudad, junto con apoyo de fuerzas federales. Tan solo en la zona del estadio se concentraron miles de elementos, tanto en el exterior como en el interior del inmueble, además del uso de drones, operativos de vigilancia y control en accesos peatonales.
Un ensayo general rumbo al Mundial 2026
Más allá del evento en sí, el operativo fue planteado como una prueba de cara a lo que será la organización del Mundial 2026. La llamada “última milla” se convirtió en el foco principal del ensayo, evaluando desde movilidad hasta atención ciudadana y coordinación entre dependencias.
Las autoridades reconocieron que este tipo de ejercicios permitirá ajustar detalles en futuras pruebas, con el objetivo de llegar en mejores condiciones al torneo internacional. La coordinación entre distintas áreas del gobierno fue clave para ejecutar el plan sin contratiempos mayores.
Un balance positivo, con un hecho lamentable
A pesar del balance favorable en el exterior, la jefa de Gobierno también se pronunció sobre el fallecimiento de una persona al interior del estadio, reiterando su solidaridad con la familia y confirmando que la investigación sigue en curso por parte de las autoridades correspondientes.
En términos generales, el evento dejó buenas sensaciones en la operación logística y de seguridad fuera del inmueble, marcando un precedente importante de cara al verdadero reto: el Mundial 2026. Porque más allá del futbol, la organización también juega… y esta vez, el primer ensayo fue aprobado.