-Columna invitada – Javier Rojas
Desde hace unos días el futbol mexicano vive algo nunca antes visto y que nos pone a prueba a todos los que integramos el ecosistema del deporte más popular en el país.
Jugadores, directivos y aficionados de algunos clubes de Liga de Expansión han lanzado gritos de desesperación a través de diferentes formas para no ser ignorados ante la aberrante suspensión del descenso y ascenso en las principales categorías del futbol profesional en México.
Primero fue el comunicado firmado por siete equipos de Expansión, luego las protestas de los jugadores de algunos clubes que decidieron no jugar el primer minuto de sus partidos en la jornada uno, manifestación que fue castigada por una sanción económica que al final quedó en amenaza al ver el repudio generalizado.
Esos siete equipos se convirtieron en seis porque Tlaxcala, por razones desconocidas, misteriosamente se retractó.
Posteriormente fueron los jugadores de los mismos clubes, más tres de Segunda División, quienes emitieron una carta abierta para informar cómo se ha ido deteriorando la situación económica en los equipos que no pertenecen a la hoy cerrada y opulenta Liga MX. Denunciaron la reducción de entre el 50 % y 80 % en los ingresos de los clubes, que obviamente se reflejan en los salarios de los jugadores. Jorge Díaz Price, hoy jugador con un muy buen desempeño en Toluca y quien hace un año estaba en Expansión, fue testigo de cómo muchos de sus compañeros tenían que jugar también en ligas amateurs —la conocida talacha— para ayudarse en sus gastos.

En ese comunicado pedían también el respaldo de los jugadores en Primera División, lo que públicamente no ha llegado, quizá por la amenaza de ser castigados que viven hoy los futbolistas de Expansión si mantienen la campaña de protestas.
Los aficionados de algunas plazas de la segunda categoría se han unido a las manifestaciones; los medios de comunicación —lamentablemente— les hemos dado menos espacios de los que merece un problema tan importante de nuestro futbol.
Todos estamos a prueba. Es un conflicto que merece una solución justa para los involucrados, incluidos los dueños de los equipos en Primera División. Pero lo que no merece es que le demos la espalda, que los operadores de la Federación consigan silencios a cambio de convivencias con un sector de la prensa y que sólo busquen difusión de sus comunicados absurdos, como el Balance de resultados del Mundial presentado el pasado lunes 3 de agosto. Absurdo como los publicados la semana pasada por el fallido plan de Gianni Infantino o como la mayoría que han hecho desde el 2023, cuando llegaron los actuales encargados del área de comunicación.
“La indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia”.
—Jorge González Moore