Conoce qué son los esports y cómo se viven en México

Cuando escuchas la palabra “esports”, no estamos hablando simplemente de un chavo jugando videojuegos en su cuarto. Hablamos de deportes electrónicos: competencias profesionales de videojuegos con equipos, entrenadores, ligas, patrocinadores, transmisiones en vivo y premios que pueden alcanzar millones de dólares.

La lógica es muy parecida a la del deporte tradicional: talento, disciplina, estrategia, entrenamiento y una afición que sigue a sus equipos y jugadores. La diferencia es que aquí el terreno de juego está en una pantalla y el control, el teclado o el mouse se convierten en las herramientas del atleta.

La distancia entre jugar por diversión y competir profesionalmente en esports es más o menos la misma que existe entre echar la cáscara los domingos y jugar en Primera División. En la élite están los mejores jugadores del mundo, con contratos, salarios, entrenadores y millones de aficionados siguiendo cada partida en plataformas como Twitch y YouTube.

México: potencia gamer de América Latina

Aquí es donde la historia se pone interesante para México.

El país es el mercado de videojuegos más grande de América Latina y el décimo a nivel mundial. México cuenta con más de 76 millones de videojugadores y una industria que genera alrededor de 2,300 millones de dólares al año, de acuerdo con datos de Endeavor retomados por Globant.

Además, casi nueve de cada diez jugadores lo hacen desde un celular, un dato que ayuda a explicar por qué los videojuegos móviles tienen tanta fuerza en el mercado mexicano.

Dentro de este enorme universo está el segmento de los esports: el negocio de las competencias profesionales, que incluye torneos, patrocinios, derechos de transmisión y otras fuentes de ingresos. Este mercado se proyecta en alrededor de 88 millones de dólares para 2026, más del doble de lo que representaba en 2019.

Entre los géneros favoritos de la comunidad mexicana destacan los shooters y los battle royale. Sin embargo, los juegos de pelea tienen un lugar especial y se han convertido en una de las principales cartas de presentación del talento mexicano en el extranjero.

Una muestra es EVO, considerado el torneo de juegos de pelea más importante del mundo, que prepara una edición en México.

México todavía tiene camino por recorrer

El crecimiento es evidente, aunque todavía queda mucho por construir.

México está lejos de tener un ecosistema tan consolidado como el de Corea del Sur, país que lleva décadas desarrollando la industria competitiva de videojuegos con participación gubernamental e infraestructura especializada.

En México, buena parte del crecimiento ha sido impulsado por el sector privado y por las marcas, que encontraron en los esports una forma de conectar con un público joven, digital y altamente participativo.

Pero la base ya existe.

Hay una audiencia masiva, jugadores mexicanos que compiten al más alto nivel y una comunidad que creció en los cibercafés de Guadalajara, Monterrey y otras ciudades para después trasladarse a escenarios profesionales, arenas y transmisiones que reúnen a miles de espectadores.

Los esports ya no son simplemente gente jugando videojuegos.

Son una industria, un espectáculo y, para miles de jugadores, una profesión.

Total
0
Shares
Previous Article

La F1 reducirá la distancia de sus carreras a partir de 2027

Next Article

De Eriksson a Aguirre: ¿cómo debutaron los DT del Tri?

Related Posts