Rafael Márquez terminó su primera Fecha FIFA al frente de México sin victorias, pero con una libreta llena de decisiones. Después del 0-2 ante Chile en el Memorial Coliseum, el técnico dejó claro que esta gira también servía para observar. “Le di minutos a todos para verlos”, explicó, antes de admitir que ya tiene una idea más clara de quién puede formar parte del proyecto.
La derrota cerró una concentración de cuatro partidos con dos empates, ante Colombia y Perú, y dos caídas, frente a Estados Unidos y Chile. México marcó apenas dos goles y recibió siete, cifras que exponen dos problemas que Márquez resumió así: “Tenemos que ser más contundentes en ambas áreas”. Maximiliano Gutiérrez y Vicente Pizarro castigaron al Tri en el segundo tiempo.
Rafa comienza a definir quién continúa
Más allá del marcador, Márquez insistió en que esta ventana fue pensada para repartir oportunidades. “Hemos visto quién puede estar y quién no”, señaló tras el encuentro. El entrenador rotó en la portería, modificó la defensa y abrió espacio a jóvenes como Santiago Sandoval, Hugo Camberos e Isaías Violante. Ahora deberá convertir esas pruebas en una estructura más estable.
El técnico también rescató momentos en los que México mostró la idea que pretende construir, aunque reconoció que falta trabajo. Su siguiente mensaje fue mirar hacia adelante: “Intentar pasar página y prepararnos para lo que viene”. En noviembre, el Tri enfrentará a Jamaica en los cuartos de final de la Concacaf Nations League, con mucho menos margen para experimentar.
Gil Mora sigue siendo una apuesta especial
Márquez también habló de Gilberto Mora, quien no pudo cerrar la gira por molestias físicas. El seleccionador volvió a respaldar al juvenil y apuntó hacia un futuro en Europa. “Vaya a donde vaya puede hacer una gran carrera”, aseguró. Durante la concentración ya había insistido en protegerlo mientras no estuviera al cien por ciento.
Así terminó la primera evaluación de Rafa Márquez. No hubo victorias, pero sí señales de lo que quiere construir y de los jugadores que podrían quedarse. Ahora comienza el verdadero examen: transformar las conclusiones de una gira irregular en un equipo más sólido, efectivo y preparado para competir cuando los partidos dejen de ser amistosos.