Gilberto Mora necesitó una noche para volver a poner al futbol mexicano a hablar de él. Con 17 años, el dorsal 10 en la espalda y un golazo para rescatar el empate frente a Colombia, el juvenil volvió a alimentar las expectativas sobre su futuro. Sin embargo, mientras los elogios crecen, Rafael Márquez decidió mandar un mensaje completamente diferente: paciencia.
El entrenador de la Selección Mexicana fue claro al hablar sobre una de las principales figuras de su nuevo proceso. “Todavía no consigue nada, así que hay que llevarlo con calma”, señaló Márquez antes del encuentro frente a Perú. Para Rafa, el reto no consiste únicamente en desarrollar su talento dentro del campo, sino en evitar que la enorme atención alrededor del adolescente termine acelerando etapas.
Márquez quiere proteger al nuevo talento mexicano
La preocupación del técnico también tiene que ver con todo lo que rodea actualmente a Mora. Con apenas 17 años, ya disputó un Mundial, se convirtió en el futbolista más joven en marcar con la Selección Mexicana y heredó el número 10 del Tricolor. Además, durante la Copa del Mundo 2026 fue el jugador más joven registrado entre las 48 selecciones participantes.
Márquez, sin embargo, considera que existe una ventaja importante: su entorno. “Gil tiene una muy buena base de valores”, afirmó el seleccionador, quien también destacó la experiencia de su padre, Gilberto Mora Olayo, exfutbolista profesional y actualmente integrante del cuerpo técnico de Xolos. La familia, según Rafa, será fundamental para mantener al juvenil con los pies sobre la tierra.
El propio Márquez conoce de cerca lo que significa administrar el crecimiento de una joya adolescente. Durante su etapa en Barcelona pudo observar el desarrollo de Lamine Yamal y ahora pretende utilizar parte de aquella experiencia para acompañar a Mora. Su idea es sencilla: permitirle divertirse, equivocarse y continuar creciendo antes de cargarlo con la obligación de convertirse demasiado pronto en la nueva figura del futbol mexicano.
Eso no significa que Rafa dude de su potencial. Todo lo contrario. “Tiene calidad para jugar en cualquier equipo”, aseguró al hablar de un eventual salto a Europa después de que Mora cumpla 18 años. El talento ya está ahí y las expectativas también. Ahora, para Márquez, la misión será conseguir algo mucho más complicado: que México disfrute a su nueva joya sin quemar etapas.