Columna invitada Heriberto Murrieta
Diez goles cayeron entre viernes y sábado en la cancha del Estadio Azteca, justo a la mitad del torneo de liga.
Desde el inicio del partido contra el Atlante, el Pachuca mostró una marcada superioridad sobre el benjamín del máximo circuito.
Ahora sí se notó la diferencia de planteles. El conjunto azulgrana enseñó carencias que no habían sido evidentes en los partidos anteriores, en los que compitió de mejor manera.
Fue el peor partido atlantista desde que regresó a la Primera Division. Pizzuto naufragó, Julio se perdió y lo poco rescatable fue el enorme talento del volante argentino Sarrafiore. Para cuando el empeñoso ecuatoriano Charcopa entró en el segundo lapso, era demasiado tarde: la paliza estaba consumada.
Las estridentes arengas del locutor del sonido local invitando a la grey atlantista a gritar el Siquitibún resultaban forzadas, anticlimáticas, en plena debacle. La porra debe surgir de manera natural, cuando a los aficionados les nazca lanzarla.
Amén de mejorar en términos de marca e intensidad, la principal encomienda de Miguel Herrera es impedir que su equipo se derrumbe anímicamente.
Lo dicho: el Pachuca fue mejor. Al ver el desempeño de Salomón Rondon en la primera mitad, cuesta trabajo entender por qué el venezolano no triunfó en el balompié de España. Lo mismo sucede con Rodolfo Pizarro. Con tan grandes condiciones, pudo haber llegado mucho más lejos en su carrera futbolística.
Al día siguiente, el partidazo entre Cruz Azul y América cubrió las expectativas que siempre despierta el Clásico Joven.
El primer tiempo condenó a las Águilas. Cruz Azul llegó a tener ventaja de tres goles en el marcador, pero dejó vivir al conjunto americanista, que a punto estuvo de empatar los cartones. Al final de cuentas, el resultado fue justo.
Y como colofón de la jornada, lució el Guadalajara con su brillante futbol, apabullando a los Pumas del Universidad. Juego de conjunto, verticalidad y goles a cargo de puros mexicanos talentosos, bien dirigidos por Gabriel Milito.
Con todo merecimiento, las Chivas se encaramaron en el superliderato con 17 puntos, uno más que el Toluca y el América. Llegan como navaja al Clásico de Clásicos del próximo sábado en Santa Úrsula.