En medio de la inestabilidad que atraviesa Cruz Azul, la llegada de Joel Huiqui como técnico interino abre un nuevo capítulo marcado por la urgencia de resultados. Respaldado por la directiva encabezada por Víctor Velázquez, el exdefensor asume el reto de recomponer a un equipo golpeado anímicamente y con poco margen de trabajo antes del inicio de la liguilla del Clausura 2026.
Con un calendario ajustado, todo apunta a que Huiqui mantendrá la base táctica que dejó Nicolás Larcamón. Aunque en su paso por la Sub-21 implementó un sistema 5-4-1 con extremos bien definidos, la realidad del primer equipo condiciona cualquier intento de modificación profunda. La falta de perfiles naturales en las bandas obliga a sostener el modelo actual, priorizando la estabilidad por encima de la experimentación en un momento crítico de la temporada.
Sin embargo, existen decisiones puntuales que pueden marcar el rumbo inmediato del equipo. La primera de ellas está en la portería, donde la competencia entre Kevin Mier y Andrés Gudiño se mantiene abierta. Mientras el colombiano había ganado terreno en el esquema anterior, el liderazgo y conocimiento institucional de Gudiño emergen como factores clave en un contexto de presión, dejando en manos de Huiqui una elección que puede impactar directamente en la solidez defensiva.
La segunda decisión relevante se encuentra en el mediocampo, específicamente con la titularidad de José Paradela, quien ha perdido protagonismo en las últimas semanas. Su lugar ha sido ocupado por Andrés Montaño, cuyo rendimiento ha aportado mayor equilibrio y dinamismo al equipo. El duelo ante Necaxa servirá como único ensayo antes de la liguilla, convirtiéndose en una prueba determinante para definir jerarquías dentro del once titular.
Más allá del corto plazo, el futuro de Huiqui parece estar definido fuera del banquillo principal. Aunque su figura cuenta con respaldo interno, la directiva tiene como prioridad contratar a un entrenador de mayor experiencia de cara al Apertura 2026. En ese escenario, el exjugador podría asumir un rol clave en el desarrollo de talento dentro de una posible filial en la Liga de Expansión, consolidando su crecimiento como formador mientras Cruz Azul busca estabilidad definitiva en su primer equipo.