El momento que atraviesa Cruz Azul ha dejado de ser un problema exclusivo del primer equipo para convertirse en una crisis estructural que alcanza a toda la institución. Lo que hace apenas semanas era un proyecto sólido bajo el mando de Nicolás Larcamón, hoy se ha transformado en un escenario de dudas, marcado por una racha de siete partidos sin victoria y la eliminación en la Concacaf Champions Cup 2026.
Desde su último triunfo ante Monterrey el pasado 10 de marzo, La Máquina ha perdido inercia competitiva con una seguidilla de empates y derrotas que han debilitado tanto su posición deportiva como su estabilidad anímica. Igualadas frente a Pumas, Mazatlán, América y Los Angeles FC, así como caídas ante Pachuca y el propio conjunto angelino, han encendido las alarmas en La Noria, donde el proyecto comienza a ser cuestionado.
El próximo duelo ante Club Tijuana representa mucho más que tres puntos: es la oportunidad de evitar que el equipo iguale o supere algunas de sus peores rachas históricas. Sin embargo, más allá de los números, lo que preocupa es la pérdida de identidad futbolística. Cruz Azul ha dejado de ser un equipo dominante para convertirse en uno predecible, sin claridad ofensiva ni solidez defensiva en momentos clave.
Fuerzas Básicas
El problema, no obstante, va más allá del primer equipo. En las Fuerzas Básicas, los resultados reflejan una tendencia igualmente preocupante. La categoría Sub21, dirigida por Joel Huiqui, se encuentra prácticamente eliminada de la Liguilla al ubicarse en la posición 17, con un balance negativo tanto en puntos como en diferencia de goles. Por su parte, la Sub19, bajo el mando de Jorge Pinto, ocupa los últimos lugares de la tabla, con cifras que evidencian serias dificultades tanto en ataque como en defensa.
Este panorama general expone una crisis que trasciende lo inmediato y plantea cuestionamientos sobre la planificación deportiva del club. La falta de resultados en todas las categorías sugiere problemas de fondo en el desarrollo, la estructura y la gestión del talento. En un momento donde el primer equipo necesita respuestas urgentes, Cruz Azul también está obligado a mirar hacia sus bases, donde hoy tampoco encuentra certezas.