A menos de tres meses del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el ambiente en las inmediaciones del Estadio Azteca se ha visto marcado por la inconformidad social. Durante los últimos días, diversos murales ubicados en la zona fueron vandalizados con mensajes de protesta dirigidos tanto a la FIFA como a la organización del torneo, evidenciando tensiones que van más allá de lo deportivo en la capital del país.
Las intervenciones incluyeron consignas como “agua para el pueblo” y críticas al posible despojo relacionado con la justa mundialista, mismas que fueron plasmadas sobre imágenes de futbolistas de la Selección Mexicana como Jesús Gallardo, Roberto Alvarado y Edson Álvarez. Estos actos quedaron registrados en fotografías y videos que circulan en redes sociales, mostrando el momento en que las postales fueron modificadas debajo del puente que conecta el Circuito Estadio Azteca con Calzada de Tlalpan.
En medio de este contexto, el inmueble también se prepara para recibir uno de sus primeros eventos de prueba rumbo al Mundial, cuando México enfrente a Portugal el próximo 28 de marzo. Este compromiso será clave para evaluar la operatividad del estadio tras su proceso de remodelación, considerando que la capital albergará dos de los tres partidos de fase de grupos del combinado nacional.
Para la justa mundialista, el Estadio Azteca —que durante el torneo será denominado Estadio Ciudad de México— tiene programados cinco encuentros, incluyendo el partido inaugural entre México y Sudáfrica el 11 de junio. Además, será sede de duelos de fase de grupos, así como de rondas eliminatorias que contemplan dieciseisavos y octavos de final, consolidándose como uno de los recintos más importantes del certamen.
Mientras el calendario avanza y la expectativa deportiva crece, las manifestaciones en los alrededores del estadio reflejan una realidad paralela: la organización de un evento de esta magnitud también conlleva cuestionamientos sociales, económicos y urbanos. A pesar de ello, todo apunta a que el balón rodará según lo previsto, en un escenario donde el futbol y la coyuntura social convergen de manera inevitable.