En 24 horas, la Selección mexicana estará enfrentando el partido más importante en la historia del futbol nacional y, en caso de ganar, se convertirá en la victoria más trascendental en las Copas del Mundo. Enfrente estará el combinado de Inglaterra, uno de los gigantes de este deporte simplemente porque fue el país que lo inventó, por lo que ganarles sería una hazaña que inclusive se podría plasmar en los libros de texto.
El gran momento que está viviendo el Tricolor en la Copa del Mundo se ha contagiado a la afición, la cual ha mostrado su emoción y su ilusión porque algo grande pase. Estamos a un día de comenzar a presenciar algo que puede ser histórico; hace unos años, el 5 de julio fue marcado como una fecha para el olvido en los Mundiales, pero esto puede cambiar.

México está ante un escenario que hace meses se veía inimaginable: en los octavos de final, mostrando un buen futbol, con el ánimo a tope, jugando como local y ante una de las mejores selecciones de la historia.
Esta edición ya es histórica, pero ¿por qué no hacerla más? Que en poco más de 24 horas se hable de que fuimos testigos del triunfo más épico que ha dado la Selección mexicana en un Mundial: el día en el que se venció a un campeón del mundo en eliminación directa.
En caso de que esto se llegue a dar, la frase cambiará para pasar del «¿Y si sí?» al «¿Por qué no?». El destino ya le debe una a la escuadra nacional y muchos pensamos que se puede cobrar este domingo. El escenario es perfecto y está todo puesto para que suceda.

Sin embargo, así como puede darse el triunfo más memorable, también está latente la posibilidad de que se tenga la derrota más dolorosa; que se dé un «Aztecazo» que estaremos recordando el resto de nuestras vidas.
Al final, que sea lo que Dios quiera, pero que quiera lo que muchos de los mexicanos queremos.