El cuerpo técnico valoró la entrega y el espíritu de lucha del plantel, destacando que el roce internacional y el enfrentarse a distintos estilos de juego son claves para forjar a las futbolistas que nutrirán a la Selección Mayor en el futuro.
Tras concluir la participación de la Selección Mexicana Femenil en la justa mundialista de la categoría, el estratega del combinado nacional compareció ante los medios de comunicación en zona mixta para ofrecer un balance de la experiencia obtenida, priorizando el crecimiento integral de las futbolistas por encima del resultado en la cancha.
El director técnico reconoció la entrega total mostrada por sus dirigidas a lo largo de los noventa minutos, subrayando que la actitud de no bajar los brazos hasta el último instante deja una sensación de tranquilidad en el grupo:
“Yo creo que es de destacar la entrega, el seguir peleando hasta el final. Creo que eso me deja tranquilo y a ellas mismas las debe de dejar tranquilas”.
El valor formativo y la adaptación a diferentes estilos
Al evaluar el balance general de la competencia, el timonel tricolor enfatizó que en las divisiones con límite de edad el objetivo primordial radica en la asimilación de conceptos y en la capacidad de responder ante exigencias tácticas y físicas ajenas al entorno habitual de competencia:
“La experiencia es buena, siempre. Son categorías jóvenes en donde todo esto es aprendizaje. Sabemos que hay equipos con diferentes estilos de juego; nos enfrentamos a uno con características diferentes a lo que veníamos jugando, pero lo mejor que debe de quedar en cada una de las jugadoras y en nosotros es el aprendizaje y el crecer”.
Miras puestas en nutrir al representativo mayor
Finalmente, el entrenador dejó en claro que la meta central del proceso es consolidar los cimientos de una generación que aspire a dar el salto al máximo circuito y a la selección absoluta:
“Lo que buscamos es que ellas poco a poco se vayan forjando como jugadoras mexicanas para estar, en un futuro, en categorías mayores”, concluyó el estratega en zona mixta.
Con este aprendizaje a cuestas, las juveniles mexicanas cerraron su ciclo mundialista con la consigna de capitalizar la experiencia internacional en el desarrollo de sus respectivas carreras en la Liga MX Femenil y en las futuras convocatorias nacionales.