Se revela el millonario presupuesto para construir el nuevo estadio Cruz Azul; ¿se van de la CDMX?
Cruz Azul ya mira con visión de largo plazo más allá del Clausura 2026. Este torneo, que arranca el próximo viernes 9 de enero, será el último en el Estadio Olímpico Universitario, mientras la Máquina se prepara para retornar al Estadio Azteca una vez concluida la Copa Mundial de Norteamérica 2026. Sin embargo, en la directiva de La Noria hay un proyecto que supera calendarios deportivos: un estadio propio en la Ciudad de México, con el objetivo de dejar de ser “arrimados” y consolidar una identidad deportiva y financiera propia.
Fue la Asamblea de Cooperativistas de Cruz Azul la que dio el primer paso formal en esa ruta. En una sesión ordinaria se aprobó un presupuesto de 5,400 millones de pesos destinado a la construcción del nuevo inmueble, cifra que representa un compromiso serio de la institución con su futuro. Aunque no hay apuros para iniciar obras —el contrato con el Estadio Azteca sigue vigente— la decisión marca un antes y un después en la historia del club. El contrato en el Coloso de Santa Úrsula cubre hasta 2031, con posibilidad de extenderse si ambas partes así lo acuerdan, lo que permite a Cruz Azul planear con tranquilidad y mesura.
Se mantendrán en la CDMX
El proyecto de un estadio propio no solo tiene respaldo financiero, sino también geográfico: la directiva ha insistido en mantener al club en la Ciudad de México, sin emigrar a municipios del Estado de México. Dos terrenos estuvieron cerca de cristalizarse —uno en el Parque Bicentenario y otro cerca de Perinorte—, pero quedaron descartados: el primero por razones ligadas a las secuelas del accidente en el Axe Festival 2025 y el segundo por discrepancias económicas con los propietarios del suelo. Esa experiencia ha reforzado la postura de actuar con cautela para no comprometer la viabilidad del proyecto.
El club también ha tenido eco institucional. El plan de no abandonar la capital fue sugerido formalmente durante la administración de Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno y luego ratificado por Clara Brugada, lo que otorga certeza política al proyecto. Con ese respaldo, Cruz Azul se ha planteado una meta ambiciosa pero clara: concretar su nuevo estadio antes de que termine el mandato de Sheinbaum en 2030, aun si ello implica negociar cláusulas de salida anticipada del Estadio Azteca para acelerar la transición cuando el inmueble esté listo.
En suma, la planificación del club va más allá de fichajes y rendimiento en el terreno de juego: hay una estrategia estructural orientada a la consolidación de una casa propia. Con 5,400 millones de pesos presupuestados y la intención firme de permanecer en la capital del país, Cruz Azul busca dar un paso histórico que no solo redefina su identidad, sino que también asegure un activo de largo plazo para la institución y su afición. El Clausura 2026 será solo el inicio de una etapa que, en pocos años, podría culminar con el nacimiento de su nueva casa.