La lluvia cayó con fuerza sobre Sepang, la salida se retrasó más de hora y media y durante buena parte del domingo nadie parecía tener completamente controlada la carrera. Nadie excepto Max Verstappen. El neerlandés sobrevivió al caos para conquistar el Gran Premio de Bahréin disputado excepcionalmente en Malasia y conseguir su primera victoria de la temporada 2026 con Red Bull.
Verstappen había comenzado el fin de semana dando señales de recuperación al conquistar la pole position con un tiempo de 1:35.130. Sin embargo, las condiciones del domingo transformaron completamente el escenario. La lluvia dejó enormes cantidades de agua sobre el Circuito Internacional de Sepang, obligó a retrasar la arrancada y convirtió la elección de neumáticos en una auténtica apuesta para todos los equipos.
Verstappen sobrevivió a una carrera completamente caótica
Cuando finalmente comenzó la competencia, el neerlandés perdió terreno momentáneamente, pero volvió a colocarse al frente y recuperó el liderato frente a Kimi Antonelli después de uno de los periodos de Safety Car. A partir de ahí controló las resalidas y llevó su Red Bull hasta la bandera a cuadros, completando 55 vueltas en 1:47:14.808. Antonelli terminó segundo, apenas 2.307 segundos detrás.
La tercera posición tuvo otra historia espectacular. Lewis Hamilton arrancó desde la primera fila, pero una apuesta prematura por neumáticos slicks lo hizo caer hasta el lugar 18 cuando el asfalto todavía estaba demasiado mojado. El británico comenzó entonces una remontada que terminó llevándolo hasta el podio con Ferrari, mientras Charles Leclerc cerró en cuarta posición.
Para Mercedes, la alegría de Antonelli contrastó con el drama de George Russell. El británico marchaba en posiciones de podio cuando una falla en la unidad de potencia lo obligó a abandonar a cinco vueltas del final. El resultado permitió que Antonelli ampliara a 84 puntos su ventaja en el campeonato, dando otro paso importante hacia el título de pilotos.
Verstappen, por su parte, alcanzó la victoria número 72 de su carrera y volvió a ganar en Sepang nueve años después de haberse llevado la última carrera de Fórmula 1 celebrada allí en 2017. Malasia regresó de manera inesperada al calendario y terminó entregando una de las carreras más impredecibles del año. En medio de lluvia, errores y estrategias cambiantes, Max volvió a hacer lo que tantas veces hizo: aparecer cuando todo parecía fuera de control.