“Me regañaban de todo”: Checo Pérez rompe el silencio sobre su etapa junto a Verstappen en Red Bull

A pocas semanas de que arranque la temporada 2026 de la Fórmula 1, Sergio ‘Checo’ Pérez decidió mirar hacia atrás y hablar, sin rodeos, de uno de los capítulos más complejos de su carrera: su paso por Red Bull Racing como compañero de Max Verstappen. El piloto mexicano, hoy parte del proyecto de Cadillac, dejó claro que correr para la escudería austríaca fue una experiencia tan exigente como desgastante, marcada por una presión constante y un entorno que, según sus palabras, nunca fue sencillo de gestionar.

En una charla reciente en Cracks Podcast, Checo describió el ambiente interno del equipo con una frase que resume su sentir: en Red Bull, todo era un problema. No importaba el rendimiento en pista. Si iba rápido, había tensión. Si estaba por debajo de Verstappen, también. El contexto, asegura, siempre jugaba en su contra.

Un equipo diseñado para uno solo

Pérez explicó que desde el primer contacto con la directiva entendió cuál sería su lugar dentro del proyecto. La estructura, la filosofía y las decisiones estaban pensadas alrededor de Max Verstappen. No fue una sorpresa, pero sí una realidad difícil de sostener en el día a día, especialmente cuando los resultados lo colocaban en una posición incómoda.

Durante ciertos tramos, incluso llegó a competir de tú a tú con el neerlandés. Fue entonces cuando, paradójicamente, el panorama se volvió aún más complejo. La lucha interna, la presión mediática y las exigencias técnicas comenzaron a pesar, al punto de afectar su sensación con el monoplaza. Checo relata que, de un momento a otro, dejó de sentirse completamente conectado con el auto, algo que terminó marcando su rendimiento en pistas clave.

El “peor trabajo” de la Fórmula 1

Para el propio Pérez, ser compañero de Verstappen en Red Bull es, sin exagerar, el puesto más complicado de toda la parrilla. No por falta de calidad del equipo —al contrario— sino por la manera en la que todo gira alrededor de un solo piloto. El mexicano reconoce el talento de Max y no cuestiona su nivel, pero sí subraya que convivir y competir en ese contexto exige una fortaleza mental fuera de lo común.

Incluso, fuera del auto, Checo distingue claramente dos versiones de Verstappen: la persona y el competidor. Dentro de la pista, asegura, la transformación es total.

El final del ciclo y una advertencia que se cumplió

Antes de su salida, Pérez también dejó sobre la mesa una reflexión interna: qué pasaría cuando el engranaje dejara de funcionar. La rotación posterior de pilotos y los ajustes en la estructura parecieron darle la razón. Red Bull siguió avanzando, pero el costo humano y deportivo quedó expuesto.

Aun así, Checo no se va con un discurso de rencor. Al contrario, reconoce que su etapa en el equipo le dejó aprendizajes clave: saber valorarse, resistir en condiciones adversas y competir al más alto nivel incluso cuando el contexto no acompaña.

Cadillac, el último gran reto

De cara al futuro, Pérez encara 2026 con una motivación distinta. Su llegada a Cadillac representa algo más que un regreso a la parrilla: es la oportunidad de cerrar su trayectoria siendo protagonista, no acompañante. El propio piloto ha dejado entrever que este será el último proyecto de su carrera en la Fórmula 1, con la intención de ayudar a construir un equipo competitivo desde sus cimientos.

Después de años en el ojo del huracán, Checo habla con la serenidad de quien ya no tiene nada que demostrar, pero mucho que contar. Y esta vez, lo hizo sin filtros.

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