Los jugadores de Cruz Azul que anímicamente o físicamente ya no tienen un futuro asegurado en La Noria
Cruz Azul cierra 2025 con la resaca de un Mundial de Clubes que dejó más dudas que certezas. La derrota 2-1 ante Flamengo en el Derby de las Américas no solo significó la eliminación, sino un golpe simbólico al proceso de Nicolás Larcamón, un proyecto que, aunque ambicioso, evidenció grietas en zonas puntuales del plantel. Hoy, en La Noria saben que el diagnóstico va más allá del resultado: varios futbolistas entran a un territorio de evaluación donde la continuidad ya no está garantizada.
Kevin Mier
El caso de Kevin Mier encabeza la lista por la paradoja de su presente: juventud, proyección y seguimiento europeo, pero también errores que costaron puntos y eliminaciones. El aficionado cementero no olvida fallas en Liguillas, inseguridad en el juego aéreo y desconcentraciones en momentos límite. Su fractura de tibia lo mantendrá dos meses fuera y descarta cualquier transferencia inmediata, pero el debate interno permanece abierto: ¿trabajar su estabilidad mental o aceptar que el ciclo, en percepción, ya está dañado?
Gonzalo Piovi
Gonzalo Piovi representa otro expediente delicado. Su semestre fue sólido en salida de balón y liderazgo defensivo junto a Ditta y Lira, pero un error en construcción derivó en un gol ante Flamengo, borrando en segundos la confianza acumulada. La institución sopesa dos rutas claras: respaldar al central para blindar su versión futbolística o abrirle la puerta ante un desgaste de percepción que puede volverse irreversible en la tribuna.
Rodolfo Rotondi
Rodolfo Rotondi es el ejemplo más claro de un futbolista que no tiene el futuro asegurado por una razón que trasciende los números: la memoria. Tres años y medio de entrega por izquierda no han bastado para que la afición perdone los penales en series directas ante América, incluida la Final y Semifinales. Renovó contrato y tiene mercado —hoy lo busca Vasco da Gama—, pero su permanencia depende de un “cañonazo” que el club no negociará por debajo de 9 millones de dólares.
Lorenzo Faravelli
En el mediocampo, Lorenzo Faravelli perdió terreno con Larcamón: 1,010 minutos en el semestre lo colocan como el segundo NFM con menos participación, solo por encima de Bogusz. Con 33 años en marzo y contrato hasta finales de 2026, Cruz Azul valora desprenderse de un activo veterano que aún tiene cartel en Brasil. La ecuación es clara: liberar plaza, generar ingreso y evitar una curva descendente en rendimiento.
Carlos Vargas y Mateusz Bogusz
Finalmente, la evaluación institucional abre también expedientes de menor impacto deportivo, pero alta funcionalidad de mercado: Carlos Vargas —destellos sin constancia— y Carlos Vargas —estancamiento sin crecimiento esperado— aparecen como transferibles sin mayor sacudida estructural. Mientras tanto, Bogusz, con salario elevado y rendimiento intermitente, es la salida más lógica para equilibrar jerarquía, presupuesto y reglamento. En Cruz Azul, la reestructura no es un deseo: es una necesidad impostergable.