Jardine da la cara: Niega haber influido en la salida de Diego Ramírez y presenta a su nuevo «refuerzo soñado»
André Jardine habló largo, pero dejó ideas muy claras. En medio de un mercado complejo y de movimientos que han sacudido a Coapa, el técnico del América puso el acento en lo verdaderamente importante: el proyecto deportivo, las personas y el momento que vive el club.
Uno de los nombres inevitables fue el de Raphael Veiga. Jardine no lo ocultó. Traer al mediapunta brasileño no fue una ocurrencia reciente. Fue, en sus palabras, “un sueño antiguo”.
Desde que Valdés dejó al equipo, el estratega tenía claro que el América necesitaba volver a contar con un futbolista de jerarquía en esa zona, un “10” capaz de marcar diferencias, asumir responsabilidades y sostener el peso creativo del equipo. Para Jardine, Veiga encaja de lleno en ese perfil.
No es solo una cuestión de talento. El técnico destacó su currículum, su impacto en Palmeiras, su condición de máximo goleador del club en su nuevo estadio y, sobre todo, algo que considera clave: el deseo del jugador de venir al América. En un contexto donde Veiga podía seguir compitiendo al más alto nivel en Brasil, su decisión de apostar por Coapa fue leída como una señal de ambición y hambre de títulos.
“Eso tiene todo que ver con nuestro movimiento”, dejó entrever Jardine, convencido de que el brasileño llega para llenar un vacío que el equipo arrastraba desde la salida de Valdés. Para el entrenador, el América vuelve a tener a un futbolista que ofrece garantías reales en una posición determinante.
André Jardine confirma el interés de Tigres por Rodrigo Aguirre, además de que aseguró que “era un sueño” traer a Raphael Veiga desde hace tiempo para ocupar el lugar que dejó Diego Valdés
— Deportrece (@SomosDeportrece) February 1, 2026
El DT también negó haber influido en la salida de Diego Ramírez de la dirección deportiva pic.twitter.com/7nb3wgoKMg
En paralelo, Jardine también se refirió a otro tema sensible: la salida de Diego Ramírez de la dirección deportiva. Aquí, el mensaje fue directo y sin matices. Negó cualquier tipo de conflicto personal o influencia en la decisión.
Explicó que su relación con Ramírez fue siempre cercana y profesional, incluso lo describió como una persona muy próxima a su cuerpo técnico por la convivencia diaria. Reconoció su papel en los títulos recientes y subrayó que, sin su trabajo, muchas de las conquistas no habrían sido posibles.
Para Jardine, la salida responde a un cierre de ciclo, a decisiones personales y directivas, no a rupturas internas ni a peleas. Así lo entiende el entrenador, quien habló con respeto y gratitud de alguien con quien compartió una etapa histórica en el club.
Entre refuerzos que ilusionan, salidas que duelen y decisiones estructurales, Jardine volvió a mostrar una constante en su discurso: el América se construye pensando en grande, pero también entendiendo que el futbol está hecho de momentos, de ciclos y de elecciones personales.