¿Genio incomprendido o falta de disciplina? La razón por la que Jardine no pudo encajar a Saint-Maximin

André Jardine eligió la mesura para hablar de Allan Saint-Maximin. Sin reproches, sin excusas y sin dramatizar más de lo necesario. El técnico del América reconoció lo evidente: el francés es un futbolista de otro nivel, pero el proyecto nunca terminó de encajar.

“Es un grandísimo jugador”, dijo el brasileño en conferencia, dejando claro que la salida no pasa por una falta de calidad. Al contrario. Para Jardine, Saint-Maximin tiene condiciones para jugar en cualquier liga del mundo, un extremo poco común, con una capacidad de uno contra uno que escasea incluso en el futbol europeo.

El problema fue otro.

Jardine apuntó directamente al proceso de adaptación. El cambio de Europa a México, explicó, no es menor. No solo en lo futbolístico, sino en lo cotidiano: la forma de vivir, los hábitos, la comida, el entorno familiar. Factores que muchas veces no se ven, pero que pesan. Y en este caso, pesaron demasiado.

Desde el vestidor, el mensaje fue claro: no hubo conflictos internos. El grupo, aseguró el técnico, siempre estuvo en sintonía con el francés. Lo que no se logró fue algo más complejo y menos controlable: que Saint-Maximin se sintiera cómodo, pleno, en un contexto completamente distinto al que conocía.

Jardine no escondió la frustración. Lamentó que el club no pudiera acompañarlo mejor en ese proceso, consciente de que cuando América apuesta por fichajes de este calibre, el riesgo existe. A veces funciona. A veces no. Esta vez, no funcionó.

La decisión, entonces, fue cerrar el ciclo. Sacarlo del entorno competitivo para darle espacio, tranquilidad y tiempo para encontrar la mejor salida posible. No como castigo, sino como una decisión humana antes que futbolística.

“Lo más importante es que encuentre la felicidad”, remarcó Jardine. Una frase que explica mucho. El América pierde a un jugador de talento comprobado, pero entiende que no todos los proyectos dependen solo de lo que pasa dentro de la cancha.

Ahora, el club mira hacia adelante. Jardine fue directo: habrá que reemplazarlo y el margen es corto. Poco más de una semana para ajustar, decidir y reforzar una plantilla que no se detiene, porque en Coapa el calendario no espera.

Saint-Maximin se va sin haber explotado del todo, pero con el respeto intacto de su entrenador. Y eso, en un futbol donde las salidas suelen ser ruidosas, también dice mucho.

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