El margen se terminó. Lo que parecía un proyecto a mediano plazo hoy está sostenido por decisiones de urgencia. Matías Almeyda está más fuera que dentro del Sevilla FC, y todo apunta a que la historia está por cerrarse en cuestión de horas.
La derrota ante el Valencia no fue una más. Fue el punto que terminó por inclinar una balanza que llevaba semanas cargándose. Un 0-2 en casa, en un contexto donde el equipo no puede permitirse errores, terminó por detonar una decisión que ya se venía cocinando internamente.
Un proyecto que se fue desgastando
El inicio generó expectativa. Almeyda llegaba con una idea clara, con antecedentes que respaldaban su estilo y con la intención de construir algo distinto en Sevilla. Sin embargo, el futbol no espera, y mucho menos en un club que convive con la exigencia cada fin de semana.
Los resultados no acompañaron. El equipo perdió regularidad, se volvió predecible en varios tramos y, sobre todo, dejó de transmitir seguridad. Hoy, la tabla no miente: el Sevilla está peligrosamente cerca de la zona de descenso, en una posición que no corresponde con su historia ni con su plantilla.
Esa presión, acumulada jornada tras jornada, terminó por desgastar la relación entre cuerpo técnico, directiva y entorno. Ya no se trata solo de funcionamiento, sino de supervivencia.
Un cierre que contrasta con su historia reciente
Hace no mucho, el nombre de Almeyda estaba ligado a proyectos exitosos. Su paso por Chivas y lo conseguido en Europa lo colocaban como un técnico capaz de construir equipos competitivos desde una idea clara.
Hoy el contexto es otro. El Sevilla no encontró estabilidad, los resultados no respaldaron el proceso y el momento terminó por rebasar cualquier discurso. Así de simple, así de crudo.
🚨🔴⚪️ Sevilla are set to sack the head coach Matias Almeyda after losing to Valencia over the weekend.
— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) March 23, 2026
Decision made internally with formal steps to follow. 🇦🇷 pic.twitter.com/q6l1oqeTQc
Lo que viene para el Sevilla
Más allá de la salida, el verdadero reto empieza después. El equipo necesita reaccionar de inmediato, no hay tiempo para reconstrucciones largas ni para procesos de adaptación. La prioridad es clara: alejarse del descenso.
El cambio de entrenador puede ser un punto de inflexión… o simplemente una medida desesperada si no se corrigen los problemas de fondo. Porque en este punto de la temporada, cada decisión pesa el doble.