¿Era el enemigo interno? La cruda realidad del paso de Saint-Maximin por el América
La salida de Allan Saint-Maximin del Club América no solo significó un movimiento deportivo. También cerró un capítulo incómodo dentro del vestidor, uno que, según Gibrán Araige, ya tenía cansados a varios.
Durante una conversación con David Faitelson, el reportero de TUDN no se guardó nada y dejó en evidencia que la relación entre el francés y el grupo estaba lejos de ser ideal.
¿Figura o divo? Un vestidor que ya estaba harto
De acuerdo con Araige, el problema con Maximin iba más allá del rendimiento en la cancha. Dentro del equipo, varios jugadores estaban inconformes con el trato especial que el francés exigía durante la semana.
No era visto como una estrella que liderara, sino como un divo. El famoso “trato de estrellita” terminó por desgastar la convivencia diaria y generar molestia en más de uno.
Aislado del grupo y lejos del compañerismo
Uno de los puntos que más llamó la atención fue su nula integración al vestidor. Según lo relatado, Maximin prácticamente no hablaba con nadie del plantel.
Su círculo se reducía exclusivamente a su familia, quienes lo acompañaban constantemente a Coapa. Era él, su familia y nadie más. La relación con el resto del grupo simplemente no existía.
Falta de profesionalismo fuera de la cancha
Esta versión confirma rumores que ya circulaban desde hace días. André Jardine no estaba nada contento con los hábitos del jugador fuera del terreno de juego.
Se reveló que el técnico brasileño estaba molesto por la mala alimentación del francés. Pizzas y tacos —la famosa “vitamina T”— formaban parte constante de su dieta, algo que terminó afectando directamente su condición física y rendimiento.
Un final inevitable
Con un vestidor cansado, un cuerpo técnico molesto y una desconexión total con el grupo, la salida de Maximin terminó siendo casi un alivio para el entorno azulcrema.
Más que una baja sensible, su adiós cerró una etapa que internamente ya estaba rota.