Paul Pogba volvió. Después de 26 meses lejos del futbol profesional, el mediocampista francés regresó al terreno de juego en la derrota del Mónaco 4-1 ante el Rennes, un partido que quedará marcado no por el resultado, sino por el instante en el que el “8” volvió a pisar una cancha.
Entró al minuto 85, con el encuentro prácticamente definido, pero eso hoy significa poco. Pogba necesitaba ese primer paso, ese recordatorio de que —pese a todo lo que ha vivido— el futbol seguía esperándolo.
Un regreso que era casi un capítulo perdido
Fueron 811 días sin jugar. Más de dos años de lesiones, problemas personales y una sanción por dopaje que amenazó con cerrar su carrera antes de tiempo. Mónaco fue el club que apostó por él cuando pocos lo habrían hecho, y este sábado tocó la recompensa: once minutos que saben a reinicio.
Pogba ingresó al minuto 84 con gesto serio, entre lo que dolía el marcador y lo que significaba ese momento para él.
Aun así, el estadio lo recibió con un aplauso que sorprendió al propio Pogba. Aficionados rivales, curiosos y varios que simplemente querían ver de vuelta a uno de los talentos más singulares de su generación.
Once minutos, un respiro y una imagen poderosa
No necesitó tocar muchas veces la pelota para dejar una postal inolvidable: el partido terminado, Pogba de rodillas en el césped, hablando consigo mismo. Parecía más un desahogo que un gesto deportivo.
Con él ya en cancha, Biereth marcó el único gol del Mónaco. Poco más. Fue un cierre simbólico, pero suficiente para quien estaba cansado de entrenar sin recompensa.
Défaite à Rennes.
— AS Monaco 🇲🇨 (@AS_Monaco) November 22, 2025
4️⃣-1️⃣ #SRFCASM pic.twitter.com/bdRhMYg4xy
“El futbol no se ha terminado para mí”
Tras el encuentro, Pogba se detuvo a agradecer a la afición. Y habló desde un lugar honesto:
“Hemos trabajado más de dos años para este momento. El futbol no se ha terminado para mí. Gracias a Dios por haber vuelto.”
Ya en julio, cuando firmó su contrato por dos años con Mónaco, había roto en llanto intentando explicarlo. Este sábado, esa emoción finalmente tuvo sentido.
Un campeón del mundo que se niega a cerrar el libro
Pogba, hoy con 32 años, sabe que aún le falta para volver a ser el futbolista decisivo que fue con Francia en 2018, o aquel mediocampista total que brilló en la Juventus y que fue fichado como el jugador más caro del mundo por el Manchester United en 2016.
Pero el punto de partida ya está ahí.