Durante una década, Kansas City convirtió la postemporada en una costumbre. Cada enero, los Chiefs aparecían en el mismo escenario, con Patrick Mahomes al frente y la sensación de que el camino de la AFC pasaba, sí o sí, por Arrowhead. Pero este domingo, esa lógica se rompió.
Los Chiefs quedaron oficialmente eliminados de la contienda por los playoffs, algo que no ocurría desde 2014. La derrota por 16-13 ante los Chargers no solo marcó el final de la temporada competitiva para Kansas City, también cerró una era que parecía inquebrantable.
La caída ante Los Ángeles puso fin a varias rachas históricas: 11 años consecutivos clasificando a postemporada, nueve títulos seguidos de la AFC Oeste, y, quizá lo más impactante, la primera vez que Mahomes no alcanza los playoffs desde su llegada a la NFL. Además, se terminó la cadena de finales de conferencia y apariciones recientes en el Super Bowl que definieron el dominio de la franquicia en los últimos años.
El partido fue un reflejo fiel de la temporada. Con el apoyo total de su gente, Kansas City arrancó mejor, controló el ritmo y se fue al descanso con una ligera ventaja. Sin embargo, la historia volvió a repetirse tras el medio tiempo: una ofensiva incapaz de sostener series largas, errores en momentos clave y una sensación constante de que el equipo jugaba contra el reloj… y contra sí mismo.
Los Chargers aprovecharon cada oportunidad. Cameron Dicker fue decisivo con el pie y terminó inclinando la balanza en un duelo cerrado, físico y tenso hasta el final. Mientras tanto, los Chiefs se quedaron cortos una vez más, incapaces de encontrar la chispa que durante años los hizo temibles.
Final. pic.twitter.com/KIBFhmhNKq
— Kansas City Chiefs (@Chiefs) December 14, 2025
La imagen más preocupante llegó en los minutos finales, cuando Patrick Mahomes salió del campo visiblemente afectado, cojeando por una aparente lesión en la rodilla. Más allá del resultado, esa escena encendió las alarmas en Kansas City y resumió una tarde para el olvido.
El inicio y el cierre de la temporada terminaron siendo cruelmente similares: derrota ante los Chargers, frustración y preguntas sin respuesta. Hoy, el presente obliga a mirar hacia adelante. Andy Reid y la directiva tendrán que tomar decisiones profundas de cara a 2026, ajustar una ofensiva que fue el gran talón de Aquiles y redefinir un proyecto que, por primera vez en años, quedó fuera del baile grande.
En Arrowhead, la dinastía no murió, pero sí quedó claro que ya no es intocable. Y en la NFL, cuando eso ocurre, el margen de error desaparece.